Las leyendas contenidas en esta sección hacen parte del patrimonio cultural inmaterial del municipio de Villapinzón. Fueron recopiladas mediante entrevistas y conversaciones con habitantes de las diferentes veredas del municipio durante el trabajo de campo realizado en 2023 y 2026 (Fernandez Monroy, 2026, trabajo de campo) Imagina por un momento cómo, desde tiempos antiguos, las historias que se cuentan de abuelos a hijos o a los mismos nietos, en cada pueblo, como en Villapinzón, estos relatos, leyendas y mitos capturan lo que realmente hace única a una comunidad: sus valores más profundos, sus creencias arraigadas, las costumbres que se viven día a día y esa forma especial de ver el mundo, moldeada por el lugar donde nacieron, su cultura y sus raíces étnicas. Transmitidas principalmente a través de charlas familiares o alrededor de una fogata, estas narraciones son como un tesoro vivo que guarda el simbolismo, el misterio y las lecciones del pasado, ayudando a que la memoria colectiva no se pierda en el tiempo. No solo hablan de los problemas y retos que enfrenta la gente, sino que también encienden la chispa de las esperanzas y sueños compartidos, recordándonos que, en el fondo, todos buscamos un sentido en la vida.
Como bien lo expresa Mauricio Caballero Galindo, “el mito integra la lengua; por el habla se le conoce; pertenece al discurso”. Esta idea resalta cómo estas historias no son solo entretenimiento, sino una parte esencial de cómo nos comunicamos y preservamos nuestra identidad cultural, tal como se detalla en su obra Mitos y Leyendas de Colombia (Editorial Printer Latinoamericana Ltda., Bogotá, 2003, p. 19).
Villapinzón tiene una rica tradición de leyendas que han sido transmitidas de generación en generación. A continuación, les presento algunas de las leyendas más populares de este municipio.
«Cuenta la leyenda que una vez cuando los habitantes de Hato Viejo hacían sus romerías a la Virgen de Chiquinquirá y que el diablo quiso impedirlas. Se puso a construir un muro de piedra muy alto en la vereda de Guangüita. Para esto hizo una apuesta con un hombre en la que le dijo que antes de que cantara el gallo a la media noche él lo terminaría. Para esta construcción tuvo que cargar piedras muy grandes y de lugares distantes. Así fue que el gallo cantó y el diablo venía con la última piedra más o menos a 2 kilómetros antes de llegar al pueblo sobre la quebrada de Quincha y allí quedó la inmensa piedra. Algunos pobladores han dicho que al pasar por allí sienten miedo porque los asustan o porque han visto a un hombre negro que anda sobre la piedra, hoy denominada PIEDRA DEL DIABLO al este del municipio.»
(Narrada por: Ascensión Cárdenas).
La leyenda de Piedra del Indio es una leyenda popular en la región de Soatama Villapinzón. Piedra ventana es una formación rocosa natural en forma de arco ubicada en el páramo de Guacheneque, allí relatan que los indígenas se resguardan en una cueva que esta cerca a este sitio.
La historia cuenta que una princesa muisca se enamoro de un guerrero de una tribu vecina, pero su amor era prohibido debido a las diferencias entre los dos pueblos indígenas. A pesar de esto, la pareja se encontraba en secreto, cerca a la laguna para poder ver a su diosa chía la cual veneraban los músicas y así estar juntos. Un día, la tribu de la princesa descubrió su romance y ordenó su separación.
Desesperados por no poder estar juntos, la princesa y el guerrero decidieron quitarse la vida. Con las últimas fuerzas que les quedaban, subieron a la cima de la montaña mas alta del valle y allí con un abrazo, un suspiro, un beso, un par de lagrimas se abrazaron y se lanzaron al vacío. Tanto fue su amor esa noche, que la diosa Chía, estaba en su esplendor, pero tras esta tragedia, la tristeza la invadió así que la diosa muisca que en ese mismo instante, con su gran fuerza derrumbo la montaña y así se formó un arco que se conoce como hoy Piedra Ventana, dicen que el guerrero aun cuida de su amor y por eso en aun costado se le puede ver como la piedra tiene cara de este guerrero indígena.
Cuentan las personas y los antiguos de la zona, que cuando hay luna llena y esta pasa por medio de la ventana de la piedra se puede ver el otro mundo donde la princesa muisca y el guerrero
Desde entonces, Piedra Ventana se convirtió en un símbolo de amor y sacrificio de un amor imposible, cuentan las historias que los amores verdaderos que se posen encima de esta piedra duran para siempre y en la siguiente vida se buscarán.
Narrado por Edison Gabriel Fernandez Monroy.
Hace mucho tiempo, cuenta la leyenda en los montes de Villapinzón, unos trabajadores estaban tumbando monte con azadones. De repente, ¡zas! El azadón de uno chocó contra una piedra grande y saltaron chispas.
Los muchachos se asustaron tanto que se cayeron al suelo. Uno miró bien y vio que de la piedra salía una serpiente grandota. Gritó fuerte: "¡Una culebra!".
Pero lo peor vino después.
Detrás de la culebra salió un humo negro, y una voz ronca les dijo: "¡Si siguen pelando monte, viene el hermano Sol con todos sus hombres y los ahogara a todos!".
Desde ese día, nadie pasa por la Piedra Ventana. Siempre pasa algo malo: un tropiezo, una tormenta o un susto grande.
¿Será verdad? Muchos abuelos dicen que el monte y la madre naturaleza no miente e identifica a los que desean hacerle daño.
Tomado de Sánchez Molina, E. E. (2021). Hato Viejo “VILLAPINZÓN” Una historia más allá de los recuerdos. Colombia: Editorial Ave Viajera S.A.S.
Según Vidal Gonzales, en 1948 se estrelló un avión de carga, la punta de un ala quedó en lo alto de la roca. También comenta que debajo hay una cueva donde allí dormían los indios. El avión lo encontraron abajo, por el lado de abajo de Soatama, a este lo localizaron porque cuando estaban buscando los sobrevivientes, un gallo cantó, pues este iba en el avión. Según lo que le contaron a don Vidal, solo había dos pasajeros: una niña y el piloto.
"Cuentan que hace mucho tiempo los indígenas poseían grandes riquezas de oro, tesoros que fueron cuidadosamente guardados en la montaña de Peña Sanabria y por esto al trepar se escucha mucho ruido, como agua entre las rocas. Los que la han recorrido los Viernes Santos a las doce de la noche han visto salir una luz que los conduce por entre el monte. y cuando se acercan desaparece." (Entrevista realizada a Hercilia Farfán Ocupación, hogar. 52 años. Villapinzón. Tomado de: Folclor y tradiciones de Villapinzón. Gloria Rubiano de Quintero. Luz Marina Rubiano Rey. ITUC. Bogotá, 1990).
Narrado por Hercilia Farfan.
Peña Sanabria es un montaña ubicada en Villapinzón, Cundinamarca, Colombia. De este lugar se han generado diversidad de leyendas e historias mágicas, de los lugareños ya que siempre ha estado enmarcada en misterios. Estas son algunas de sus historias:
Cuenta la leyenda que la Peña Sanabria está encantada ya que era un sitio sagrado para los indígenas Chibchas y allí ocultaron sus tesoros. Los abuelos relatan que cada 7 años, el Viernes Santo a la media noche la peña Sanabria se abre, mostrando mucho oro y una iglesia del mismo material.
La historia relata que un par de campesinos, un Viernes Santo, quisieron aventurarse a buscar el tan anhelado oro que se alberga en la peña Sanabria. Alistaron la pica y la pala para estar preparados, a las 11 de la noche partieron hacia la peña Sanabria. Subiendo la peña, se percataron del sonido de las matracas de medianoche y un pequeño temblor en la peña, así que se apuraron a subir. Al estar en la cima más alta de la peña, divisaron una luz que se abre paso entre árboles y piedras y así uno le dice al otro:
- Exclama Jacinto: "Mira, Hermógenes, la luz, la luz, Dios mío, virgen santísima, almas benditas, si es verdad la historia" (y se echó la bendición)
- Hermógenes contesta. Si ve a Jacinto, más bien corra y alcance para acá la pica y la pala.
Hermógenes y Jacinto pegaron la carrera, para mirar qué había en el centro de la peña Sanabria y así comprobar con sus propios ojos si era verdad, lo de los tesoros y la iglesia de oro que comentaban, así que los dos con gran curiosidad y al borde del abismo asomaron sus cabezas y Hermógenes le dice a Jacinto: "Ala, sí ves la luz de todo ese oro".
Hermógenes, lleno de codicia en su corazón, distingue unas escaleras doradas a un costado de la grieta, así que le dice a Jacinto.
Mira, Jacinto, unas escaleras (Jacinto con mucho miedo y con voz temblorosa) contesta, pero ¿qué tal si se cierra la grieta? Camina, más bien bajemos de la peña que tengo como miedo; además, el diablo anda por ahí, que tal sea una de sus artimañas.
Hermógenes, llevado por su codicia, lanza la ruana, la pica y la pala, a un costado de una piedra cerca de la grieta y sin dudar, empezó a bajar las escaleras doradas. Llegando al piso firme, pudo ver que había oro en diferentes formas y muchas esmeraldas. Pronto se abalanzó sobre el tesoro y empezó a juntar lo que podía entre sus bolsillos, con un grito de felicidad, dice: "Arrime pa' acá, ala Jacinto, y me ayudas a cargar lo que podamos, ¡ahora sí! ¡Adiós, pobreza!, Jacinto, al ver que era verdad la leyenda, bajó apresuradamente y al igual que Hermógenes, llenó sus bolsillos de piedras preciosas y oro, pero en la cima de esa gran montaña de oro, Hermógenes divisó una iglesia de oro. Sus ojos se iluminaron al ver su belleza y encantamiento, pero al tocarla, sintió un temblor bajo sus pies, y todo el oro empezó a moverse. Él recordó que era igual al que habían percibido al subir la peña. Ambos miraron hacia arriba y pudieron divisar que la grieta se estaba cerrando lentamente, los dos corrieron apresuradamente, pero el peso en sus bolsillos impedía el moverse rápidamente. Pasados unos cuantos minutos, la peña se cerró y ellos quedaron convertidos en oro.
Narrado por Rubén Darío Fernández Gordillo.
Popularmente dicen que un encantamiento, genera animales dorados que guían al tesoro a las personas de buen corazón, así que cuenta la leyenda, que esa noche había luna llena, los antiguos decían que en esa fase lunar se aparecen, luces misteriosas, mohanes, o animales de oro, gracias a la lluvia de esa noche, se crecido la quebrada que cruza al lado de la peña Sanabria, así que al otro día, la señora Gertrudis relata que su madre le conto, el siguiente relato:
En ese entonces mi mamá estaba pequeña, de 7 o 10 años, ella era la encargada de recolectar leña para el fogón porque no había estufas de gas como ahora, así que en su tarea diaria de recolección, esa mañana divisó algo dorado que caminaba sobre las aguas de la quebrada. Apresuradamente la empezó a perseguir y de repente notó que estaba clueca y tenía 8 hermosos pollos dorados. Ella cuenta lo siguiente:
- mi madre cuenta que los vio tan pequeños y dorados, brillaban con la poca luz que podía traspasar en medio de los árboles que rodeaban la quebrada.
Así los vio durante varios días, hasta que le contó a la mamá de ella, (abuela de doña Gertrudis), que una gallina había sacado 8 pollos y que eran dorados como el sol. La madre le contestó:
- China pendeja, mire que es la gallina y los pollos de oro; la próxima vez que los vea, aviénteles sal o escúpales para que se les quite el encantamiento.
Así que esa mañana ella los vio como de costumbre, recordó lo dicho por su madre, así que se preparó sal que llevaba en el bolsillo para aventársela, pero se acercó mucho y en ese instante piso una rama del piso e hizo ruido, en ese instante la gallina y los pollos se espantaron. Ella menciona que desde ese día su madre no la volvió a ver.
Narrado por Rubén Darío Fernández Gordillo.
Mi bisabuela Viviana, me contaba la leyenda de las ánimas benditas y contextualizando, son espíritus de personas que han fallecido y que aún no han encontrado la paz. Se cree que estas almas están atrapadas en el mundo de los vivos y necesitan ayuda para poder descansar en paz. Se dice que estas almas vagan por el mundo buscando a alguien que les ayude a liberarse de su sufrimiento, ya que en su vida en este mundo fueron personas malas, que robaron u cometieron otro tipo de pecado, el cual no les permite entrar al cielo.
Ella vivía en Chiguala, una vereda de las 17 veredas que componen el municipio de Villapinzón. Nos contaba que cada vereda tenía un cementerio, ya que muchas personas morían por la epidemia de la viruela que se presentó en Colombia hacia 1780. Un día, cuando pequeño, nos gustaba en familia contar historias de miedo y leyendas. Ella relató que una noche escuchó pasos de muchas personas a las 3 de la mañana. Se le hizo raro oír esto, salió a la puerta y pudo ver cómo una romería de ánimas benditas estaban todas reunidas y avanzaban hacia el cementerio de la vereda. Ella las describió de color blanco transparente con cierto brillo opaco, también decía que medían poco y flotaban a unos 10 o 15 cm del suelo.
Narrado por Elvia Monroy Torres.
Y en la vereda de Chasques, los lugareños contaban que algo muy extraño ocurría con los difuntos. Un día, cuatro amigos, estaban trabajando juntos en la siembra de la papa y decidieron regresar a casa tarde en la noche. Pero en el camino, a don Eusebio le dio un dolor en el pecho y murió repentinamente sin poder hacer nada para salvarlo.
En el velorio, tres días después, toda la familia estaba llorando su muerte. Y mientras llevaban el féretro del finado Eusebio hacia el cementerio del municipio, algo extraño sucedió.
Mientras el sacerdote y los de la procesión rezaban el rosario mientras avanzaban, todos quedaron congelados cuando apareció el diablo y su ayudante echando chispas en las cruces. Los que llevaban el ataúd casi lo sueltan del susto, pero a partir de ese momento, lo sentían más y más pesado, pero no se percataron de lo que pasaría mas adelante.
Cuando llegaron a la urna donde dejarían el ataúd del finado, la familia de Eusebio, el sacerdote y los asistentes al funeral, abrieron el ataúd para dar su despedida final, mirando que había piedras en vez del cuerpo.
Alguien exclamó: "El diablo se llevó el cuerpo de Eusebio, pero nadie se percató que lo había reemplazado por piedras en su ataúd. Un monaguillo mencionó que siempre sucedía algo extraño en Las Cruces y que era mejor evitar este camino al transitar por la vereda de Chasques.
Desde entonces, los habitantes de Las Cruces tomaron otros caminos para traer a sus muertos al pueblo para que no sucediera lo mismo.
Y aunque nunca se supo qué pasó exactamente con los cuerpos desaparecidos, la leyenda de Las Cruces continuó viva, como un recordatorio de que siempre hay algo oscuro acechando en ese sitio.
Tomado de Villapinzón, cuna del río Bogotá.
Antiguamente, en las veredas se transitaba en caballo o en mula para así trasladar los enseres de las personas. Cuenta la leyenda que un día un campesino iba parala vereda Chinquira con el mercado cargado a lomo de mula, pero en el camino oyó un llanto de un bebé al lado del camino, así que el apresuradamente abrió la manta que lo acobijaba, acarició al bebé y le hizo un cumplido sobre su cabello hermoso y vio que era un niño que hacía pocos días había nacido, así que lo amarro con una ruana a la espalda y continuo su ruta, pero mientras pasaban los minutos sentía que el niño pesaba cada ves más, hasta que no pudo soportar el peso, así que cuando lo bajó, sorprendido, miró al bebé. Este abrió la boca y mostró sus dientes, diciéndole:
También tengo algunos dientes pequeños. Mientras lo miraba, el bebé abrió la boca y mostró sus dientes,
El campesino, instintivamente por el susto, empujó al bebé entre los matorrales y se alejó.
Virgen María, el diablo (exclamó el campesino), se persignó y observó cómo se alejaba echando chispas.
Narrado por Rubén Darío Fernández Gordillo.
Cuando tío Vidal era niño caminaba hacia el Boquerón, con su padre, le contaba que donde nace la laguna Funza, así la llamaban los indígenas que habitaban allá, en el monte de la calavera allá le echaron siete cargas de sal a la laguna para amansarla, por qué porque esa laguna tanto la gente que subía por los caminos de herradura, o trochas, hacia turmequé, Úmbita o Villapinzón, se acercaba a beber del agua, pura y trasparente o a llenar sus totumas, entonces veían las cluecadas de pollos, los patos, las totumas bailar, platos bailar todos en oro en en el centro de la laguna ya que es grande es la codicia de la gente.
La historia cuenta que en ese entonces pasó un señor que se llamaba Domingo Cortés y el cuándo subió hacia Úmbita, cruzo cerca de la laguna la laguna y en un claro cuando iba pasando en el paso de los Úmbitanos en ese sitio habían tres totumas de oro bailando, entonces el viejito amarró el caballo, allá cruzando el río de un árbol y ahí mismo se fue a ver si podía agarrar la totuma así que le hecho garras a una y la echó en la mochila y exclamó:
- Ahora si adiós pobreza
Cuando ya llegando allá donde estaba el caballo, este empezó a pujar y a relinchar. Él miró el canto (la totuma de oro) se le hizo pesado, se dio cuenta semejante de culebrón que había en vez de totuma y, del susto, botó todo eso allá lejos y los pies le valieron, salió a correr con el caballo. La laguna recuperó el tesoro, el agua venía persiguiendo a Domingo y cuando el caballo empezó a moverse, el hombre se dio cuenta de que no había una totuma, sino una culebra, y así el agua recogió su encanto.
Otra historia fue que trajeron siete cargas de sal de Nemocón traídas por tren, en vista de todos esos encantamientos de la laguna se le echaron estas cargas de sal biguá desde el alto de la calavera, un monte alto donde había esculpida una calavera.
Un día la gente se fue a cortar madera, llegaron allá cerca de la laguna, ya que en este sitio se sacaba la madera llamada prontas (así les llamaban las suspas de 20 a 25 metros de altura) las cuales utilizaban para ponerle al templo en construcción. Resulta y pasa de que en ese tiempo había un padre de apellido Segarra. Esta historia se la contó el padre de don Vidal,
Cuando la gente estaba cortando la madera, cerca de la laguna, el agua les llegó ahí al pie y le dio un celaje, así que las personas que estaban salieron a correr, ya que el agua se los podía absorber. Así que todos llegaron a Villapinzón directamente a donde el padre y dijeron: "Nosotros no vamos más por allá, le contaron lo sucedido en la laguna, así que resulta y pasa que el cura les dice:
Échele un poco de sal y llénela.
Así que desde el alto de la calavera le votaron toda esa sal, llevada a lomo de mula desde el paso de Santa Bárbara, porque por el otro lado no se podía llegar a ese sitio, ya que la laguna se los podía absorber, y asimismo, cada vez que le echaban un bloque de sal biguá, a botes desde la loma, la laguna se azotaba, brincaba y desde el alto de la calavera podían ver cómo salían los encantos, en ese momento, la laguna y el rio se empezaron a ahondar, por eso cada vez que un encanto bajaba del río abajo, se llevaba puentes, plantas, piedras; de esa forma todos los encantos quedaron y están en la Peña Sanabria. Así nació que cada siete años la peña se abre el Viernes Santo a medianoche y la persona que se asome allá a mirar queda convertida en oro. (Narrada por Vidal Gonzales) Transcrita por Edison Gabriel Fernández Monroy.
Narrado por Vidal Gonzales.
En la laguna, algunos estudiantes de universidades se quedaban allá en la casa del municipio, una casa de adobe; ellos le preguntaban: "Oiga, Vidal, ¿allá vive alguien en esa laguna?".
Pero él les contestaba.
- ¿Por qué?
- Por qué a eso de las 2 o 3 am siente uno unas pisadas y llegan y empujan esas puertas?
- ¿Quién será? —contesta don Vidal.
Pues el titacuy del monte, el que cuida allá todos los tesoros del páramo.
El sale cuando hay luna llena, es cuando salen a hacer las visitas a sus tesoros en los páramos.
Donde hay tesoros, él sale, ahí se sienta y hace tres gritos, el se para de ahí y se va para el otro tesoro y vuelve a pegar los tres gritos.
Había un señor allá donde llaman el cogollo, en una finca de mi tío Jesús. Vivía un señor, que se llamaba Juan, vivía allá con la señora y los hijos, pero el frío los sacó corriendo, así que se trasladaron al tobo Turmequé, pero el viejito, arraigado e su pedazo de tierra, no se quiso ir.
Mi tío Jesús estaba arrancando papa, entonces mandó llamar a don Juan. El viejito llegó, les contó la historia:
- ¿Ayer martes por aquí, no estuvo un pordiosero? (El mohán se presenta de diferentes formas, porque el mohán es todo peludo, se alimentan de la fauna de los páramos).
- entonces el tío Jesús contestó: "No, por aquí nadie vino".
- ¿Por qué don Juanito?
Sí, porque eran las 5 de la tarde, cuando llegó el pordiosero diciéndome:
Oiga, Juan, toca que se vaya para allá donde está su familia, porque yo me voy a trasladar, voy a llegar por aquí y de pronto yo me lo llevo a rastras.
Y el tío Jesús, le dijo:
- Toca que le haga caso a ese señor, porque ellos avisan.
Don Juan contesta.
¡Yo qué le voy a dar mi terrenito por darle gusto a ese viejo !
Así que el viernes, cuando estaban haciendo el remate del arranque, mi tío Jesús se fue a convidar a don Juan a que se comiera una papa y tomara guarapo. Cuando llegó, se dio cuenta de que ni el rancho estaba, él se devolvió paso a paso y les dijo a los sobrinos:
A ustedes que ya terminaron de recoger el rastrojo, caminen, que lo que nos dijo don Juanito salió y !ya no está ni el rancho!.
Se fueron por donde bajó el alud de tierra, y abajo, donde estaba el río Miuncha, lo encontraron en una mata de chusque muerto.
Narrado por Vidal Gonzales.
Otra historia de don Vidal, comenta que alguna ves si vio a un mohán, un día en una finca, a 50 metros a las 2 de la mañana, había luna llena, en ese tiempo trillaban el trigo en maquinas y esa ves la maquina era del finado Pio Gonzales ese sábado no alcanzaron a sacar a acabar la papa, dijo el finado pio:
- Bueno Marquito nos gano la papa, ¿qué hacemos para dejar la maquina aquí?, ¿quién la cuida?
El padre de don Vidal contesta:
- Pues déjela aquí, que los chinos la cuidan
- Listo el lunes nos vemos
Eran las 2 am cuando llegaron a la casa, empujaron la puerta, nosotros estábamos echando sueño y entonces mi hermano:
- Ala venga parece que llegaron la plaga a robarse la maquina
- Hay mismo nos paramos, abrimos la ventana y pummmm un tiro al aire
Nosotros sentimos unos pasos hacia la quebrada y salimos, esa noche la luz resplandeciente, miramos al lado de la máquina, por allá encima del tamo, y busque a ver si la plaga se había escondido.
Don Vidal contesta:
Ala vayámonos para posos azul, que hay también vieron una serie de tesoros y entonces allá llegamos quedaban como a 1 km de lejos, llegamos allá a redondear el poso y a vigilar el ganado, todo estaba bien, pero cuando nos íbamos a regresar, pegaron tres gritos (eran los mohanes que iban en parranda) llegaron arriba a la montaña del mono, allá pegaron otros tres gritos, cogieron por la cordillera de la falda del valle, hasta la piedra de la virgen y allá pegaron otros tres gritos, de hay llegaron a la punta de la loma de santa Bárbara y pegaron otros tres gritos (y ahí se fueron).
A la mañana siguiente:
¿Mis chinitos como les fue? – pregunta el finado Pio, pues bien solo que llegaron tres sinvergüenzas no sabemos si a robarse la maquina o el ganado, pero ellos allá en eso se sentaban en algunos sitios y pegaban tres gritos.
A lo que contesta el finado Pio:
- Chinos pendejos, los dejaron ir, les hubieran botado sal y hubieran salido de pobres.
Narrado por Vidal Gonzales.
Ahí donde vivíamos con mi mamá, resulta y pasa que un día llegó mi mamá, se bajó a la quebrada por varios días, allá desmugraba la ropa y arrancaba para la casa que quedaba como a 50 metros de la quebrada.
Ella dejaba la ropa y el jabón encima, mientras tanto, le llevaba la comida a los obreros, veía el ganado y ahí dejaba la ropa con el jabón encima, pero cuando llegaba, siempre se perdía el jabón. Ya por tres ocasiones me dijo:
- Ala, Vidal, estate aquí mientras atiza la candela mientras está el almuerzo (eran rubas, papa y nabos) y desmugro la ropa.
Cuando mi mamá bajó, desmugró la ropa, dejó el jabón y ella se subió por un caminito que quedaba en zigzag. Mientras ella subía, recogía leña, miró para atrás y cuando ella se iba a meter al rancho, miró (era el titacuy). Mi mamá, como era alborotada, le dijo:
- Ala viejo jijuemaisa, ya vi, ya vi quién se está robando el jabón.
El titacuy coge el jabón y la echa en el bolsillo y contesta:
Ay, mi señora, regáleme el jaboncito porque es para lavar mi ropita, porque, mi señora, no puedo bajar al pueblo. Ay, mi señora, regáleme el jaboncito, que un día de estos yo le voy a regalar un turrito de oro, que es que lo necesito.
La mamá de don Vidal contesta:
- Que turrito ni que barra de oro ni que nada, déjeme mi jabón, a lo que ella se agachó para recoger una piedra, levantó la mirada; ya no estaba ni jabón ni titacuy.
Narrado por Vidal Gonzales.
Audio Grito del Mohan - Narrado por Vidal Gonzales
Teníamos las ovejas en una cañada, a lo que la mamá de don Vidal le dice:
Ala Vidal, vaya y asómate a esas ovejas. Como yo para correr era rápido, me paré encima del barranco y pude ver un mohán con las mechas doradas, le brillaban esas mechas. Estaba encima de un cordero jugando; él salió a correr a la casa a avisarle a la mamá.
—Mamá, hay un sapo allá encima de un cordero y está que lo hace remolinear, eso si las mechas le brillan.
La mamá le contesta.
Pendejo, muestre la sal, se fue a buscar la sal y cuando bajó ya no estaba el mohán. Si quiere coger un mohán, toca al instante, bótele sal o escúpalo.
Narrado por Vidal Gonzales.
"Cuentan que la Laguna del Valle, donde nace el río Bogotá, es encantada. Rondaba por esas tierras, cerca de la laguna, el Mohán. Las gentes que se iban a bañar dejaban el jabón y este se desaparecía de un momento para otro. Así que un buen día una señora puso el jabón e hizo que se iba, pero se escondió para ver quién lo cogía. Entonces vio a un señor todo haraposo que llegó y cogió el jabón y se fue; ella corrió a pegarle . Él le dijo que el jaboncito lo necesitaba para lavar su ropa y para bañarse, ya que él no podía salir hasta el pueblo a comprarlo. Así, le pidió que se lo dejara llevar y que él daba a cambio unas dos piedritas que a ella le iban a servir. Ella, cerró los ojos y cuando los abrió, el anciano se había ido, pero encontró una barra de oro. (Narrado por Misael Muñoz) .
Narrado por Vidal Gonzales.
Los ancianos del pueblo se refieren a la laguna como "bravía", pues impide que cualquiera se acerque a sus orillas. Hace más de un siglo, algunos residentes buscaron la ayuda de un sacerdote para romper el supuesto hechizo protector de Guacheneque. El cura sugirió rociarla con sal para aplacarla. A pesar de que siguieron su consejo y esparcieron sal desde el Alto de la Calavera hasta el Alto de Santa Bárbara, la laguna no se calmó. Por el contrario, cuentan que algunos individuos fueron arrastrados por las aguas tumultuosas."
Narrado por Vidal Gonzales.
En dos caminos vía Reatova, antiguamente había una cruz en ese sitio, pues los habitantes de la vereda no podían pasar tan tarde, ya que en este lugar asustaban perros negros con ojos rojos o un ser alto e inclusive naves espaciales.
La historia cuenta que a don José, habitante de la vereda Reatova, se le hizo tarde, pues se había tomado unas cervezas en el centro del municipio. Al llegar cerca de dos caminos, sintió escalofríos y sombras que se lograban ver por la luz de la luna, además de un viento singular que hacía mover fuertemente los eucaliptos del camino.
Aceleró el paso cuando, al llegar cerca de este sitio, se detalló que había un hombre alto de aproximadamente 2 metros y medio, José salió a correr para huir del lugar, pero el hombre alto lo persiguió, lográndolo alcanzar. Este le dio una buena golpiza, pues José se emborrachaba mucho y golpeaba a su esposa. Al otro día, José amaneció cerca de un pozo de la vereda, adolorido y con varios moretones en su cuerpo.
Se dice que se tuvo que hacer una misa en este lugar y un padre desarrolló unos ritos, como esparcir agua bendita en este sitio, para que no se volviera a presentar esta situación.
Narrado por Edison Gabriel Fernandez Monroy.
En 1932, en la vereda San Pablo, sector Las Pilas, para la fecha que se celebra San Pedro, se reunían muchos jóvenes llegaron a correr gallos, con apuestas, risas y rumba hasta tarde. La fiesta duró bien entrada la noche. cuentan que de vuelta al centro, unos en camión, otros a caballo y los menos a pie. Los últimos alcanzaban el punto de La Circasia cuando oyeron trotar una bestia desde Las Pilas. Era un asno negro, de orejas grandes y pelo oscuro.
Tres caminantes lo pararon y montaron sin chistar. Siguieron hasta adelante del puente de Sonsa. Allí, en la carretera plana y clara, se bajaron uno por uno. Pero cuando el último saltó, ¡zas! El asno desapareció sin hacer ruido. Ni pisada, ni sombra. Se les zafó de las manos en un sitio visible como la palma de la mano.
Los trasnochadores no lo entendieron. Los tímidos dijeron: "Eso fue el diablo". Y todos creyeron que montaron al mandingas en forma de animal. Tomado de el libro de Villapinzón, cuna del río Bogotá.
Tomado del libro Villapinzón, cuna de los río Bogotá.
Las siguientes obras constituyen el sustento histórico, cultural y documental sobre las leyendas y el folclor de Villapinzón, Cundinamarca, con énfasis en las tradiciones orales indígenas y campesinas:
Galindo Caballero, M., García López, C. A., & Valencia Cuéllar, J. (2003). Mitos y leyendas de Colombia: Tradición oral indígena y campesina. Bogotá: Intermedio Editores Ltda.
(Este libro aborda las principales leyendas de Colombia, con un enfoque en las tradiciones orales indígenas y campesinas, las cuales han influido en las creencias y relatos de Villapinzón).
Garzón, H. (2015). Villapinzón cuna del río Bogotá. Colombia: Municipio de Villapinzón.
(Obra histórica sobre Villapinzón, abordando su origen, desarrollo y la importancia del río Bogotá en la formación cultural y económica del municipio).
Rubiano, L. (1990). Folclor y tradición de Villapinzón. Colombia: Instituto Universitario de Cundinamarca.
(Exploración de las tradiciones y manifestaciones folclóricas de Villapinzón, con énfasis en la música, las danzas y las leyendas locales que definen su identidad cultural).
Entrevista en YouTube. (2024). Mitos y leyendas de Villapinzón [Video]. Canal de YouTube.
https://youtu.be/GdkLR0ftDFE
(Entrevista con expertos locales sobre las leyendas y mitos que han marcado la historia de Villapinzón).
Entrevista en YouTube. (2024). Mitos de Villapinzón: tradiciones y relatos [Video]. Canal de YouTube.
https://studio.youtube.com/video/RGTHJGlz7WY/edit
(Entrevista sobre las leyendas que sobreviven hasta el día de hoy, explorando cómo las historias se mantienen vivas en la tradición oral de los habitantes).