La Parroquia San Juan Bautista de Villapinzón es mucho más que una iglesia antigua: es un símbolo arquitectónico, histórico y espiritual del municipio, ubicada frente al parque principal, lo que la convierte en uno de los puntos de referencia visuales más importantes para quienes llegan al centro.
Su construcción fue emprendida en 1886 por el presbítero Simón Bernal, quien dedicó 18 años de esfuerzo constante para levantar sus muros de piedra y su nave central, y para erigir elementos como el bautisterio en estilo dórico tallado en piedra y la capilla del calvario. Las estructuras como la cúpula y el frontis que diseñó inicialmente fueron posteriormente modificadas por sus sucesores, pero aún hoy la iglesia conserva una presencia sólida y característica del siglo XIX.
La parroquia es considerada uno de los símbolos arquitectónicos e históricos de Villapinzón, tanto por la Gobernación de Cundinamarca como por guías turísticas, gracias a su construcción en piedra amarilla labrada y su importancia para la comunidad local.
El interior es sobrecogedor y sencillo, con muros y arcos bien conservados, un piso antiguo de mosaico y las estaciones del Vía Crucis en láminas italianas antiguas, que ofrecen una experiencia visual y emocional diferente según el momento de tu visita. El reloj de números romanos en el frontis, que no siempre da la hora precisa, se ha convertido en parte del carácter único del templo.
La iglesia sigue activa y en uso, con misas regulares, celebraciones en honor a San Juan Bautista y otros eventos comunitarios. Visitarla durante una misa dominical o una festividad puede ofrecerte una experiencia distinta y enriquecedora comparada con entrar un día tranquilo entre semana.
En plataformas de mapas y opiniones de viajeros, la iglesia recibe muy buenas valoraciones, con visitantes destacando su belleza, su valor histórico y su ambiente tranquilo, lo que la convierte en una parada obligada si recorres el centro de Villapinzón