Jeison García (Villapinzón, Cundinamarca) es un director de cine, animador y productor colombiano especializado en stop motion, una técnica de animación cuadro a cuadro que exige una combinación inusual de paciencia técnica, sensibilidad artística y capacidad de producción. Es egresado del Politécnico Grancolombiano en Medios Audiovisuales con énfasis en Cine, y realizó una especialización en stop motion en el Taller del Chucho, instituto creado por el cineasta Guillermo del Toro en Guadalajara, México.
Su carrera como director de cortometrajes en stop motion lo ha llevado a competir y obtener reconocimientos en festivales nacionales e internacionales de cine en Colombia, Estados Unidos, México, Argentina, Perú y España. Su cortometraje Magia de una ilusión, rodado con técnica de animación y grabado con teléfono celular, ganó el primer lugar en el festival Smart Films Colombia, uno de los festivales de cine móvil más importantes del país, y generó una movilización colectiva del municipio de Villapinzón en torno a su candidatura que resultó viral a nivel local.
García representa un caso particular en el cine colombiano independiente: un realizador proveniente de un municipio pequeño, sin redes familiares en la industria audiovisual, que logró abrirse campo en un sector donde la procedencia y los contactos suelen definir las oportunidades. Su trabajo busca deliberadamente una estética propia —claroscuros marcados, bandas sonoras emotivas, narrativas cargadas de sentimiento— y su proceso creativo arranca siempre desde una emoción, no desde una historia.
Viviana Gómez, conocida artísticamente como Quincha, es una artista plástica y muralista colombiana originaria del campo de Villapinzón, Cundinamarca. Su práctica artística se centra en la pintura mural de gran formato, aunque sus raíces están en la pintura al óleo y el retrato. Ha desarrollado su obra principalmente en Boyacá y Cundinamarca, donde sus murales en espacios públicos de varios municipios la han posicionado como una de las muralistas más destacadas de la región.
El seudónimo Quincha proviene de una palabra muisca que designaba a los colibríes, un ave que aparece de manera recurrente en su obra y que tiene un significado personal y simbólico para ella: el colibrí que vuela de un lugar a otro dejando color, pero que siempre vuelve a su nido. Esa imagen sintetiza su manera de entender su trabajo: pintar en muchos territorios, absorber sus memorias y culturas, pero mantenerse arraigada a la tierra donde creció.
Gómez estudió Artes Plásticas y ha forjado su carrera desde los márgenes del sistema artístico centralizado, trabajando en municipios pequeños con comunidades reales, ejecutando murales en condiciones físicas exigentes —andamios colgantes, frío, alturas— y sosteniendo una filosofía de trabajo que privilegia el proceso consciente sobre la urgencia de los resultados. Su historia es también la de una mujer campesina que encontró en el arte un lenguaje para relacionarse con el mundo, primero con los colores del paisaje que la rodeaba y después con los territorios de otras comunidades.
Óscar Fernández, conocido en el mundo del ciclismo colombiano como 'El Cholito', es un ciclista de ruta profesional originario de la vereda Guangüita Alto, jurisdicción del municipio de Villapinzón, Cundinamarca. Hijo de una familia campesina de la región andina, creció usando la bicicleta como medio de transporte entre su vereda y el colegio del pueblo antes de convertirla en herramienta de trabajo profesional.
Su carrera estuvo marcada desde el principio por la memoria de su hermano Edgar, ciclista también, quien falleció en un accidente antes de concretar su paso al profesionalismo. Ese dolor se convirtió en impulso: Óscar decidió intentar lo que su hermano no pudo completar. Comenzó a formarse con el entrenador Bernardo Pedraza, fue apoyado por el formador Germán Chávez, y encontró su primer equipo profesional —Team Boyacá— tras superar una fractura grave que requirió cirugía y rehabilitación intensiva.
Fernández ha participado en carreras nacionales e internacionales durante su carrera como corredor sub-23 y élite. Su historia personal —la pérdida del hermano, las temporadas sin equipo, la suspensión, el regreso— hace de él un ejemplo de resiliencia deportiva que trasciende los resultados en carrera. En Villapinzón es figura reconocida, y su presencia en el pueblo genera el tipo de admiración cotidiana que convierte a los deportistas locales en referentes para las generaciones más jóvenes.
Bernardo Pedraza (Villapinzón, Cundinamarca, 1972) es un ciclista colombiano retirado y formador deportivo. Nacido en la vereda donde creció, en el seno de una familia humilde del altiplano cundiboyacense, Pedraza construyó una carrera profesional en el ciclismo de ruta durante la década de 1990, compitiendo en los equipos más representativos del país y participando en las principales vueltas nacionales. Su trayectoria lo llevó a enfrentar las condiciones de un ciclismo colombiano entonces austero en recursos pero rico en talento, antes de que una lesión grave interrumpiera su vida competitiva en 1995.
Tras su retiro, Pedraza no se alejó de la bicicleta. Volvió al municipio que lo vio crecer y asumió una labor que, con el tiempo, resultó tan determinante como su propia carrera: la formación de jóvenes ciclistas en las escuelas deportivas de Villapinzón. Durante 22 años ejerció como entrenador y orientador de generaciones de corredores, entre ellos Rodrigo Contreras —actual figura del ciclismo colombiano de ruta a nivel mundial— y Óscar 'El Cholito' Fernández. Su influencia en el desarrollo del ciclismo municipal es reconocida como fundamental por quienes pasaron por sus manos.
Bernardo Pedraza representa una figura común en el deporte colombiano de base: el atleta que no alcanzó la cima pero cuya mayor contribución estuvo en señalar el camino a quienes sí lo hicieron. Su historia combina la austeridad del campo cundiboyacense, la disciplina del entrenamiento autodidacta y la vocación de transmitir lo aprendido, en una trayectoria que el municipio de Villapinzón reconoce como parte esencial de su identidad deportiva.
María Fernanda (Villapinzón, Cundinamarca) es una musicóloga y violista colombiana que en la actualidad cursa un doctorado en la Universidad de Montreal, Canadá, con una estadía de intercambio académico en Austria. Su trayectoria parte de las escuelas de formación musical de su municipio natal —donde aprendió a tocar el violín y luego la viola— hasta los escenarios más exigentes del mundo académico musical internacional, un recorrido que la convirtió en uno de los referentes más visibles de Villapinzón en el campo de las artes.
Comenzó su formación en la escuela de cuerdas frotadas del municipio casi por azar: sus amigas tomaban clases allí y su curiosidad la llevó a unirse. Lo que empezó como exploración pronto se convirtió en vocación. Estudió la carrera de Música en la Universidad Central de Bogotá, donde se graduó en 2021 en plena pandemia —su recital de grado fue grabado en video porque las presentaciones presenciales no eran posibles—. Desde entonces, su formación no se ha detenido: maestría, especialización y doctorado en la Universidad de Montreal, con una estancia actualmente activa en una institución austriaca.
La historia de María Fernanda es también la historia de lo que puede hacer una escuela de formación artística municipal cuando hay talento, constancia y el apoyo correcto. Su caso inspiró a otros jóvenes del municipio a considerar la música como una carrera posible, y su nombre aparece de manera recurrente en las conversaciones sobre los hijos destacados de Villapinzón en la escena artística contemporánea.