Los festivales culturales son eventos especiales que nos invitan a sumergirnos en la riqueza y diversidad de la cultura de un lugar o comunidad. Estas celebraciones nos ofrecen la oportunidad de explorar tradiciones, costumbres, arte, música, gastronomía y expresiones propias de un pueblo, llevándonos a un viaje fascinante a través de sus raíces y valores más profundos.
Ademas son mucho más que simples eventos; son ocasiones para celebrar la identidad y el patrimonio de una comunidad, honrar su historia y compartir con otros lo que los hace únicos. Estas festividades reúnen a personas de todas las edades y procedencias, creando un ambiente de unidad y celebración que trasciende fronteras y nos invita a sumergirnos en la riqueza de la diversidad humana.
A lo largo de este recorrido cultural, los festivales nos permiten descubrir nuevos horizontes, derribar barreras culturales y encontrar puntos en común con personas de distintos orígenes. Nos inspiran a valorar la diversidad y a apreciar las distintas manifestaciones de la creatividad humana.
En esta introducción, nos adentramos en el apasionante mundo de los festivales culturales que se celebran a Villapinzón, donde la historia y la tradición se mezclan con la innovación y la creatividad, y donde cada celebración se convierte en un homenaje a la riqueza y la belleza de la cultura humana.
El Festival Hato Viejo es uno de los eventos de exposición musical más grandes y tradicionales en la región cundiboyacense, surgido en 2008 como un espacio de encuentro y reconocimiento para diversas expresiones culturales, inicialmente enfocado en la música rock y sus derivados. Nació de la necesidad de crear plataformas para géneros emergentes como el metal, blues, rock and roll, reggae y rap, promoviendo un pensamiento crítico hacia la sociedad y el sistema, con la esperanza de mantener su esencia transformadora sin diluirse con el tiempo. En sus inicios, el festival enfrentó exclusión social, obligando a los participantes a limitar su visibilidad para evitar prejuicios de la población local, que lo asociaba con rituales o desórdenes; sin embargo, con el paso de los años, ha integrado a la comunidad de Villapinzón, convirtiéndola en un lugar más receptivo a la cultura "metalera" y alternativa.
Tras el éxito de su tercera edición, cambió su nombre de "Rock en Villa" a "Hato Viejo" para ampliar su alcance y promover distintas expresiones de música alternativa. Actualmente, mantiene un fuerte sentido social y solidario, incorporando a una nueva generación de jóvenes que utilizan el arte, la cultura y el deporte para promover la paz y la transformación social. La organización ha evolucionado, abriendo espacios para danza, teatro, deportes emergentes como rugby y BMX, y actividades como murales para mejorar escenarios públicos y culturales. Su función social incluye apoyar a poblaciones vulnerables mediante recolección de mercados y recursos, reconociendo la diversidad cultural del municipio y fomentando el respaldo a familias en necesidad.
Para 2024, el festival se posiciona como la escena musical más grande de música alternativa en Cundinamarca, con un enfoque en eventos previos para recaudar fondos y financiar el evento principal, que incluye bandas locales, regionales e insignia, junto con componentes culturales y deportivos. El objetivo es unir a la comunidad en torno a la promoción de la paz, la inclusión y el desarrollo territorial, evidenciando un compromiso con el arraigo cultural y la crítica social.
El Festival del Agua de Chásquez es un evento tradicional de Villapinzón que se celebra cada año en la vereda que protege el nacimiento del río Funza/Bogotá. Nació a finales de los años 90 como un proyecto ambiental que ganó un concurso departamental convocado por la Secretaría de Medio Ambiente de Cundinamarca. Su propósito original era educativo: formar a la comunidad sobre la importancia de cuidar el agua y el páramo. En 2007 fue institucionalizado por acuerdo del Consejo Municipal y desde entonces cuenta con el apoyo de la Alcaldía.
Con el paso del tiempo el festival se volvió más festivo, con concursos de trovas, coplas, canción inédita, pintura ambiental, torneo de microfútbol, almuerzo típico y música en la tarde. Sin embargo, el profe Fabio, quien ha estado al frente los últimos años, está trabajando para recuperar su esencia original: menos parranda y más formación ambiental, con especial énfasis en los niños y jóvenes.
Este año organizó un festival exclusivo para niños de las cinco escuelas vecinas, con actividades lúdicas, cine ambiental y una visita al Parque Jaime Duque. También está impulsando una “casa de semillas”, laboratorio ambiental y visitas guiadas al nacimiento del río y a la planta de tratamiento. Su mensaje es claro: “El agua no es problema del río, es problema nuestro. La naturaleza es nuestra verdadera casa y hay que enseñarles a los niños a cuidarla, porque ellos son los que decidirán el futuro”.
El Festival del Viento, originario de Villapinzón en Boyacá, surgió en 2004 como una iniciativa de la Junta de Acción Comunal en colaboración con la administración local, con el fin de unir a las familias mediante el vuelo de cometas durante el festivo de agosto, entre el 18 y el 25. Se celebra anualmente en la vereda de Chiguala, elegida por sus paisajes hermosos, su escuela y alturas ventosas como la Loma del Cabrito, que facilitan la actividad. El evento, decretado por el Consejo Municipal, se extiende por tres días (sábado, domingo y lunes festivo) e incluye competencias de cometas en categorías infantil, juvenil y familiar, junto con torneos de microfútbol, reinados, rifas, carreras en costales y ocasionalmente motocross, fomentando la creatividad con cometas elaboradas a mano o recicladas.
Más allá de la diversión, el festival promueve valores como el respeto en la competencia y la unión familiar, con anécdotas como recolectar pitas de hasta 2 km que requieren guantes de cuero y esfuerzo colectivo. Organizado por un comité dedicado que planea con un mes y medio de antelación, incluye permisos, tarimas y casetas, y cuenta con la colaboración de vecinos que ofrecen comidas típicas como gallina criolla, mazorca asada y sopas. Premios atractivos como bicicletas, balones, parlantes y kits escolares motivan a los participantes, especialmente niños, reviviendo una tradición que ha evolucionado durante más de 20 años, pasando de generación en generación.
En este apartado se incluyen las referencias relevantes que fundamentan el contenido de Villapinzón Oficial, abordando temas históricos y culturales clave para el entendimiento de la región.
Sánchez Molina, E. E. (2021). Hato Viejo “Villapinzón”: Una historia más allá de los recuerdos. Editorial Ave Viajera S.A.S. [Descargar PDF]
Escobar, L. A. (ca. 1985). Villapinzón. Biblioteca Luis Ángel Arango, Banco de la República. [Consultar en Biblioteca Virtual]
Festival del agua — en Villapinzón (2023). [YouTube Video]. YouTube. https://youtu.be/hQmEX70qUNo
Entrevista con Cesar Smith Pinzón nos habla del festival del viento (2023). [YouTube Video]. YouTube. https://youtu.be/FbOEri-9ifk