La economía de Villapinzón, Cundinamarca, se sustenta principalmente en tres sectores: la industria del cuero y curtiembres, la agricultura (especialmente la papa) y el turismo de naturaleza (Alcaldía de Villapinzón, 2020)
¿Cómo es la economía de Villapinzón? Villapinzón no es un municipio fácil de encasillar en una sola actividad económica. El que lo visita un domingo de mercado ve una cosa; el que recorre las veredas entre semana ve otra. El que llega por la carretera y pasa frente a las curtiembres tiene una impresión; el que sube al páramo y habla con un campesino papero tiene otra completamente distinta. Toda esa diversidad es, justamente, la fortaleza económica del municipio.
La economía villapinzónense descansa sobre tres sectores que se cruzan y se sostienen mutuamente. El sector primario —agricultura, ganadería y minería— es el más antiguo y el que define el paisaje físico del municipio. El sector secundario transforma lo que el campo produce: el cuero se convierte en marroquinería, la lana en ruanas y sweaters, la leche en queso y yogur. Y el sector terciario —comercio, salud, educación, servicios— es el que hace que todo eso funcione como comunidad organizada.
Lo que sigue es un recorrido por esa economía, sin idealizar ni tampoco ignorar los problemas reales que existen. Porque Villapinzón, como todos los municipios rurales de Colombia, tiene tanto potencial como deudas pendientes.
El sector primario es, en pocas palabras, lo que se extrae directamente de la naturaleza. En Villapinzón eso significa principalmente dos cosas: lo que se cultiva y lo que se cría. La minería también está presente, aunque en menor escala y concentrada en las veredas que lindan con Lenguazaqué.
Antiguamente el mercado estaba ubicado en el parque principal. Tomado de: Fotografías Históricas Villapinzón.
En Villapinzón se cultiva de todo, o casi todo, lo que admite el clima frío de la Sabana cundiboyacense: papa, zanahoria, maíz, haba, arveja, cebada, trigo en el pasado, y varias frutas que se han ido abriendo camino en los últimos años. Cada uno de esos cultivos tiene su historia propia en el municipio, y ninguno es solo economía: son también identidad, memoria y cocina.
En Villapinzón se cultiva:
Papa
Zanahoria
Maíz
Haba
Arveja
Cebada
Trigo
Frutas
Arándano
Fresa
Uchuva
Curubo
Agras
Aromáticas.
El nombre científico es Solanum tuberosum, o mas conocida como papa o patata, es una especie herbácea que pertenece al género Solanum de la familia de las solanáceas, originaria del altiplano sur del Perú.
Hablar de la economía agrícola de Villapinzón sin empezar por la papa sería como hablar del río Bogotá sin mencionar el páramo de Guachenéque: no tiene mucho sentido. La papa es el cultivo dominante del municipio y uno de los más importantes de toda la región cundiboyacense. Los datos del DANE confirman lo que cualquiera que recorra las veredas puede ver con sus propios ojos: potrero tras potrero, cultivado con papas en diferentes estadios, desde la siembra hasta la cosecha.
Lo que no siempre se sabe es que la papa no es un cultivo uniforme. En Colombia existen alrededor de 18 variedades comerciales caracterizadas y entre 180 y 200 biotipos de papas nativas que se producen de manera local y comunitaria. En las veredas de Villapinzón conviven varias de esas variedades, cada una con sus propios tiempos, sus propios mercados y sus propios sabores. La papa pastusa, la criolla, la r-12: cada una tiene sus defensores entre los cultivadores del municipio.
Es también un cultivo que no viene gratis. La papa exige inversión en insumos, en mano de obra para la siembra y la cosecha, y en transporte para llegar a los mercados de Bogotá y Tunja. Los precios fluctúan con una volatilidad que desespera a los agricultores: hay años que deja buena plata y años que no alcanza para pagar lo que se invirtió. Esa incertidumbre es la realidad económica de muchas familias del municipio.
Tomado de DANE. '(DANE, Censo Nacional de Población y Vivienda, 2018). Para sectores productivos: '(Plan de Desarrollo Municipal de Villapinzón 2020-2023, Alcaldía Municipal)'
Plato típico Colombiano
Según Colombiavisible existen alrededor de 18 variedades caracterizadas, y entre 180 y 200 biotipos de papas nativas que se producen de manera local y comunitaria.
Daucus carota sativus, conocida como zanahoria o Davo
Nombre científico: Daucus carota sativus
La zanahoria es el segundo gran cultivo de Villapinzón, y en algunas veredas compite de tú a tú con la papa en importancia económica. El municipio figura entre los principales productores de zanahoria de Cundinamarca, lo que no es poca cosa dado que ese departamento lidera la producción nacional del tubérculo.
Es un cultivo que se adapta bien al suelo y al clima de la zona, aunque también requiere manejo técnico cuidadoso para obtener zanahorias de la calidad que exigen los mercados, especialmente el de Corabastos en Bogotá, que es el destino de buena parte de la producción local. La cosecha de zanahoria en las veredas del municipio es una de esas actividades que convoca mano de obra familiar e incluso de municipios vecinos en las épocas de mayor demanda.
imagen de Zea mays o conocido popularmente como Maíz
Nombre científico: Zea mays
El maíz tiene en Villapinzón una presencia que va más allá del dato económico. Es un cultivo que los campesinos de la zona han sembrado desde siempre, mucho antes de que existiera el municipio con ese nombre. Se siembra en las partes medias y bajas, donde el frío es menos intenso, y su destino es tanto el consumo de la propia familia como la venta en el mercado local.
Del maíz villapinzónense sale la arepa boyacense que se vende en la plaza los domingos, el mute que se prepara en las casas de las veredas, y el forraje que alimenta al ganado en las épocas de escasez de pasto. Es uno de esos cultivos que los técnicos agrícolas llaman 'multipropósito' y que los campesinos simplemente llaman 'necesario'.
Imagen de Vicia faba o conocido popularmente como haba.
Nombre científico: Vicia faba
El haba es un cultivo que en Villapinzón tiene algo de símbolo. Cuando alguien de por fuera pregunta qué se come en la región, tarde o temprano aparece el haba tostada, ese bocado que en el resto del país llaman 'chicle boyacense' aunque los de acá saben bien que es propio de toda la zona cundiboyacense. Se vende en las tiendas, en la plaza, en los puestos de carretera, y es una de esas cosas que los villapinzónenses que viven en Bogotá buscan cuando vuelven de visita. El cultivo del haba se da bien en los climas fríos, lo que lo hace perfectamente adecuado para las condiciones del municipio. Es también un cultivo que fija nitrógeno en el suelo, lo que lo hace valioso en rotaciones con papa y zanahoria para mantener la fertilidad de los terrenos.
Mas conocido como Chicle Boyacense.
Comunmente comercializada.
Imagen de Pisum sativum o conocido popularmente como arveja.
Nombre científico: Pisum sativum
La arveja o guisante es otro de los cultivos que hacen parte del paisaje agrícola de Villapinzón. Se cultiva principalmente para venta, aunque también entra en la cocina local en sopas y guisos. El mercado de la arveja en la región está articulado con los centros de acopio de la Sabana y con la industria de congelados, que ha ido ganando terreno como destino de la producción.
Es un cultivo relativamente menos exigente que la papa en cuanto a insumos, lo que lo hace atractivo para los agricultores más pequeños que no pueden asumir los costos de producción del cultivo estrella del municipio.
Nombre científico: Hordeum vulgare
La cebada fue durante décadas un cultivo importante en Villapinzón y en toda la región cundiboyacense. Empresas como Bavaria la compraban directamente a los campesinos para la producción de cerveza, lo que generó un mercado estable y bien articulado durante buena parte del siglo XX. Ese mercado fue cambiando con el tiempo, y la cebada perdió protagonismo frente a otros cultivos más rentables.
Hoy todavía se siembra en algunas partes del municipio, aunque en menor escala. Del grano de cebada la cocina campesina de la zona saca una sopa espesa y reconfortante que sigue siendo parte de la dieta de muchas familias, especialmente en las épocas de frío más intenso.
Nombre científico: Triticum aestivum
El trigo ya no se siembra en Villapinzón. Pero durante décadas fue una actividad central del municipio, y la evidencia más clara de eso son los molinos que existieron en diferentes veredas y que hoy son parte de la memoria histórica local. El primero fue el de Ufracio Moreno, en la vereda Chasquez —hoy conocida como sector El Triunfo—, y después vinieron otros: el de Nicolás Fernández e hijos, el de Silvino Fernández, el de Paco Forero.
Esos molinos eran más que infraestructura económica: eran puntos de encuentro, referentes en el paisaje, razón por la que la gente de veredas lejanas hacía el recorrido hasta ciertos sectores del municipio. Cuando el trigo importado más barato desplazó al trigo local, los molinos fueron cerrando uno a uno, y con ellos se fue también una parte de la identidad económica del municipio que hoy solo los adultos mayores recuerdan de primera mano.
Del trigo todavía queda el pan —que en las panaderías del municipio se sigue haciendo— y el cuchuco con espinazo, esa sopa contun
Diversidad de productos con el grano.
Diversidad de productos con el grano.
En los últimos años, varios cultivadores de Villapinzón han apostado por la diversificación agrícola incorporando frutas que antes no hacían parte del paisaje productivo del municipio. No es un fenómeno masivo todavía, pero sí una tendencia que vale la pena registrar porque apunta a mercados con mejor precio y con creciente demanda nacional e internacional.
Nombre científico: Vaccinium corymbosum
El arándano es quizás el cultivo más novedoso que ha llegado a Villapinzón en los últimos años. Es una fruta pequeña y de color azul oscuro, originaria de América del Norte, que se ha posicionado como superfruta en los mercados internacionales gracias a su alto contenido de antioxidantes y vitaminas. El clima frío del municipio, paradójicamente, resulta adecuado para su producción.
Los cultivos de arándano que existen en el municipio están orientados principalmente a exportación y a los supermercados de cadena en Bogotá. Es un cultivo que exige mayor tecnificación y capital inicial que la papa o la zanahoria, pero que puede ofrecer mejores márgenes para quienes tengan acceso a los mercados correctos.
Diversidad de productos con la fruta.
Diversidad de productos con la fruta.
Nombre científico: Fragaria × ananassa
La fresa tiene una historia más larga en la región que el arándano. En varios municipios del corredor hacia Suesca y Guasca la producción de fresa lleva décadas, y Villapinzón ha ido incorporándola paulatinamente. Las fresas de la Sabana tienen esa intensidad de sabor que las distingue de las producidas en climas más cálidos, y eso les da un lugar especial en los mercados de Bogotá.
Se cultiva tanto para venta fresca como para procesamiento: mermeladas, yogures, postres. Algunas familias del municipio han encontrado en la fresa una forma de diversificar ingresos sin abandonar los cultivos tradicionales.
Diversidad de productos con la fruta.
Diversidad de productos con la fruta.
Nombre científico: Physalis peruviana
La uchuva es uno de los productos de exportación más exitosos de Colombia en los últimos veinte años, y Villapinzón tiene condiciones adecuadas para producirla. Esta fruta pequeña, envuelta en su cáscara seca de color marrón, tiene ese sabor agridulce particular que mezcla el dulce del tomate con la acidez de la fruta de clima frío. En Europa y en Asia tiene mucha demanda.
En el municipio se puede encontrar de manera silvestre en algunas partes, especialmente en los bordes de los cultivos y potreros, y también en cultivos más formales. Para los productores que logran certificarse y acceder a canales de exportación, representa una oportunidad real de ingresos adicionales.
Diversidad de productos con la fruta.
Diversidad de productos con la fruta.
Nombre científico: Passiflora mollissima
El curubo es una fruta que muchos colombianos conocen por el jugo, pero que fuera del país es casi desconocida. Es pariente de la maracuyá, con esa forma ovalada y esa pulpa amarilla y jugosa llena de semillas. En Villapinzón crece de manera silvestre en algunas veredas y también se cultiva de manera más controlada.
Es una fruta que la gente del campo del municipio conoce bien, tanto para consumo propio como para venta en el mercado local. El mercado de las frutas tropicales de clima frío —curubo, uchuva, feijoa— está creciendo, y eso abre posibilidades para los productores de la zona.
Diversidad de productos con la fruta.
Diversidad de productos con la fruta.
Nombre científico: Vaccinium meridionale
El agraz o mortiño es una de esas frutas que más dicen de la identidad territorial de Villapinzón, porque no se cultiva: se encuentra. Crece de manera silvestre en las zonas húmedas y en los bordes del páramo de Guachenéque, y recolectarla es una práctica que los habitantes de las veredas más altas han hecho desde siempre. Internacionalmente se conoce como Andean Blueberry, lo que da cuenta de su potencial en mercados donde el término 'superfruto andino' tiene cada vez más peso. La recolección silvestre plantea preguntas interesantes sobre el manejo sostenible del recurso.
Diversidad de productos con la fruta.
Diversidad de productos con la fruta.
La ganadería en Villapinzón no es un sector secundario ni decorativo: es parte central de la economía campesina de las veredas. Los potreros que dominan el paisaje del municipio son el resultado de décadas de decisiones económicas y prácticas culturales que pusieron la cría de animales al centro de la vida rural de la zona. Hay varios tipos de ganado, cada uno con sus particularidades y su lugar en la economía local.
El ganado bovino es el más importante económicamente. Se cría principalmente para dos fines que no siempre son excluyentes: la producción de leche y la producción de carne. En las fincas más grandes del municipio hay hatos de razas especializadas como el Normando, que se adapta bien al clima frío de la Sabana y es buena productora de leche. Esa leche la recogen las empresas lácteas que operan en la región y que la procesan fuera del municipio.
Lo que sale de las fincas ganaderas de Villapinzón alimenta una cadena que va desde el campesino que ordeña a las cuatro de la mañana hasta los supermercados de Bogotá. En el medio hay acopiadores, empresas lácteas, transportistas y distribuidores. El campesino, que está al inicio de esa cadena, es con frecuencia el que recibe el menor margen de la operación.
Fuente estadística: DANE, Encuesta Nacional Agropecuaria.
Fuente DANE.
Las ovejas tienen en Villapinzón una tradición que va más allá de la producción de carne o leche: la lana. En las veredas más altas del municipio, cerca del páramo, todavía hay familias que crían ovejas principalmente por la lana, que luego transforman en ruanas, guantes, gorros y sweaters que se venden en el mercado local y en ferias artesanales.
La cría de ovejas se hace en sistemas domésticos, donde los animales salen a pastar en los potreros durante el día y vuelven al corral en la tarde. Es un sistema poco tecnificado pero sostenible y bien adaptado a la economía familiar de las veredas. La esquila se hace una o dos veces al año, dependiendo de la raza y del clima.
Fuente estadística: DANE, Encuesta Nacional Agropecuaria.
Fuente DANE.
La cría de cerdos en Villapinzón es, en su mayor parte, una actividad familiar y a pequeña escala. No hay grandes porcícolas industriales en el municipio; lo que hay son familias campesinas que crían uno o dos cerdos en el patio de la casa para consumo propio o para venta local. El cerdo engordado con sobras de cocina y residuos de cosecha es una práctica campesina que lleva siglos en la región. Hay también algunos productores medianos que han tecnificado la operación con sistemas más controlados de alimentación y sanidad. Pero la imagen dominante sigue siendo la del cerdo en el patio de la finca, que crece entre las gallinas y los perros y que algún día de fiesta o de necesidad económica termina en la olla.
Fuente estadística: DANE, Encuesta Nacional Agropecuaria.
Fuente. DANE
Las cabras son poco comunes en Villapinzón, hay que decirlo con franqueza. Se pueden encontrar en algunas fincas de manera casera, generalmente en las partes más secas y pedregosas del municipio donde el ganado bovino no aprovecha bien los pastos. La carne de cabra y el queso de cabra tienen mercado en ciertas comunidades, pero no constituyen una actividad económica de peso en el municipio.
Fuente estadística: DANE, Encuesta Nacional Agropecuaria.
Fuente. DANE.
En el campo colombiano, y Villapinzón no es excepción, el caballo, el burro y la mula han sido durante siglos instrumentos de trabajo insustituibles. El burro cargando leña desde las partes altas, la mula transportando papa desde la vereda hasta la carretera, el caballo de trabajo en los potreros: son imágenes que todavía se ven en el municipio, aunque la motosierra y el camión hayan desplazado muchas de esas funciones. El caballo criollo colombiano sigue siendo apreciado en la zona tanto por su adaptación al clima como por su temperamento para el trabajo en montaña. También hay equinos de razas más refinadas en las fincas que se dedican a la equitación o a las actividades ecuestres.
Fuente estadística: DANE, Encuesta Nacional Agropecuaria.
Fuente. DANE
El búfalo es casi una rareza en Villapinzón. Hay registros de su presencia en el municipio, más como antecedente histórico que como actividad económica actual. En otras regiones de Colombia, especialmente en los llanos y en algunas zonas húmedas, el búfalo se usa tanto para tracción como para producción de leche y carne, y se adapta bien a condiciones difíciles. Acá es una curiosidad más que una industria.
Fuente estadística: DANE, Encuesta Nacional Agropecuaria.
Fuente. DANE
La avicultura en Villapinzón opera en dos escalas muy distintas que casi no se tocan. Por un lado están los hogares campesinos donde las gallinas andan sueltas por el patio, ponen huevos que la familia consume y de vez en cuando una termina en la olla; por el otro hay productores más grandes que tienen galpones tecnificados con ventilación, comederos automáticos y planes sanitarios, orientados a la producción de pollo para carne o de huevos para el mercado.
Además de pollos y gallinas, en los patios del municipio se crían patos, pavos y gallinetas, aves que hacen parte de la gastronomía campesina local aunque no constituyan un renglón económico mayor.
Fuente estadística: DANE, Encuesta Nacional Agropecuaria.
Fuente. DANE
La acuicultura es incipiente en Villapinzón pero existe. El municipio tiene quebradas y corrientes de agua fría que son adecuadas para la cría de trucha, y algunos productores han aprovechado esa condición para instalar estanques donde crían peces para venta local y para restaurantes de la región. Es una actividad que podría crecer significativamente si se articula con el turismo rural y gastronómico que el municipio tiene posibilidades de desarrollar.
Fuente estadística: DANE, Encuesta Nacional Agropecuaria.
Fuente. DANE
La actividad minera en Villapinzón no es un sector dominante de la economía, pero existe y es parte del paisaje económico de algunas veredas, especialmente las que colindan con el municipio de Lenguazaqué hacia el norte.
En las veredas que limitan con Lenguazaqué se extrae carbón mineral, un recurso que en esa zona de la Sabana cundiboyacense tiene presencia significativa. La extracción es en su mayoría de tipo artesanal o semimecanizado, con minas de pequeña escala que emplean a trabajadores de las veredas cercanas.
El carbón extraído en la zona tiene usos variados: calefacción doméstica en algunas áreas, procesos industriales como la generación de coque, y en menor medida la generación de energía eléctrica en plantas térmicas. Es un recurso no renovable, lo que implica que su extracción tiene fecha de vencimiento y que la dependencia económica de las veredas en esa actividad es un factor de vulnerabilidad a largo plazo.
La extracción de material de río —cascajo, arena y gravilla— es una actividad que se realiza en las quebradas y en los sectores aluviales del municipio. Ese material tiene demanda constante en la construcción, tanto para bases de carreteras como para la fabricación de concreto y mortero.
Es una actividad que genera empleo en el municipio, pero que también genera impacto ambiental en los cauces de donde se extrae. La regulación de esta actividad es un tema pendiente en muchos municipios de la región, donde el corto plazo del ingreso económico compite con el largo plazo de la salud de los ríos y quebradas.
El sector secundario es donde la materia prima se convierte en producto. En Villapinzón ese proceso tiene tres expresiones principales que merecen atención por separado: las curtiembres y la marroquinería, la transformación de la lana, y la producción de lácteos.
Curtiembres y marroquinería
Transformación de la la lana
Transformación de la leche
Las curtiembres son, sin duda, el sector industrial más conocido de Villapinzón a nivel nacional. El corredor curtidor entre Villapinzón y Chocontá es uno de los más importantes del país, y las pieles que se procesan en estas plantas terminan convirtiéndose en zapatos, bolsos, chaquetas, cinturones y marroquinería en general que se vende en todo el territorio colombiano y también se exporta.
El proceso de curtido es la transformación de la piel cruda del animal —que sin tratamiento se descompondría— en cuero estable, flexible y duradero. Ese proceso implica una serie de baños químicos, lavados, estirados y acabados que pueden durar varios días. El resultado es un material que puede tener decenas de aplicaciones según el tratamiento que reciba: cuero vegetal, cuero al cromo, cuero para tapicería, cuero para calzado. Corporación para el Desarrollo Sostenible del Oriente Amazónico - CORPOAMAZONIA
Hay más de cien curtiembres operando en el municipio, en diferentes escalas y con diferentes niveles de tecnificación. Algunas son pequeñas empresas familiares con cuatro o cinco trabajadores; otras son plantas con decenas de empleados y maquinaria moderna. El sector genera aproximadamente el 25% del empleo del municipio, lo que lo convierte en el mayor empleador industrial de la zona.
El problema central de las curtiembres es ambiental y es grave: durante décadas, los vertimientos de los procesos de curtido fueron directamente al río Bogotá sin tratamiento. El cromo y otros químicos usados en el proceso contaminaron el río de manera significativa justo en su tramo inicial, a pocos kilómetros del nacimiento. Ese problema sigue siendo el gran pendiente del sector: en 2019 apenas el 30% de las curtiembres del corredor estaba en la legalidad ambiental, y la sentencia del Consejo de Estado que ordenó retirar las curtiembres de la ronda del río creó una tensión real entre protección ambiental y empleo que todavía no tiene una solución definitiva.
La transformación de la lana de oveja en productos textiles es una de las actividades artesanales más antiguas del municipio y de toda la región cundiboyacense. En las veredas más altas, donde se crían las ovejas, el proceso empieza con la esquila: en ciertas épocas del año, cuando la lana está en su punto, los criadores cortan el vellón con tijeras o con máquinas según su nivel de tecnificación.
Después viene la clasificación por calidad y color, el lavado para eliminar la grasa y la suciedad del campo, el cardado para alinear las fibras y, finalmente, el hilado. En muchas casas del municipio todavía se hila de manera artesanal con rueca o con huso, aunque también hay máquinas de hilar más modernas. El hilo resultante se teje en telares o a palillo para producir ruanas, guantes, gorros, sweaters y otras prendas que son parte de la identidad cultural de la región.
Esas prendas no son solo economía: son parte de lo que hace a Villapinzón reconocible. Una ruana bien tejida de lana de oveja de páramo es un objeto que carga historia y trabajo artesanal en cada hebra. El mercado para esos productos existe, tanto en el municipio como en ferias artesanales de la región, aunque compite con la ropa manufacturada en serie que llega más barata.
La leche que producen las fincas ganaderas de Villapinzón tiene dos destinos principales: parte sale en el camión lechero hacia las plantas procesadoras grandes fuera del municipio, y parte se transforma localmente en queso, yogur y mantequilla.
La producción de queso campesino es una actividad que muchas familias ganaderas realizan como complemento al ingreso de la venta de leche. El queso fresco que sale de las fincas del municipio llega a las tiendas y a la plaza de mercado local, y también a los mercados de Bogotá y Tunja a través de intermediarios. Es un producto que tiene demanda estable y que en algunos casos ha logrado posicionarse con calidad diferencial.
El yogur y la mantequilla son producción más reciente y en menor escala, con algunos productores que han apostado por presentaciones más elaboradas y por canales de venta directa o mercados de productores en Bogotá.
El sector terciario es el que a veces se olvida cuando se habla de economía rural, pero es fundamental: sin comercio, sin salud, sin educación, sin servicios financieros, la economía del campo no funciona. En Villapinzón ese sector es variado y, en muchos casos, más dinámico de lo que se podría esperar de un municipio de su tamaño.
En un municipio donde la ganadería y la agricultura son la base económica, las veterinarias y los almacenes de insumos agropecuarios son de los negocios más esenciales. En Villapinzón hay varios establecimientos de este tipo que atienden tanto a los ganaderos con medicamentos, vacunas y asesoría veterinaria, como a los agricultores con semillas, fertilizantes, fungicidas y herramientas.
Entre los más conocidos están el Almacén El Hato, Agroveterinaria La Talanquera y Agroveterinaria Mi Campo Mi Villa. Estos negocios son también puntos de encuentro y de información para los agricultores: en la sala de espera de una veterinaria o en el mostrador de un almacén agropecuario se comparte tanta información técnica como en cualquier capacitación formal.
En Villapinzón, como en cualquier otro lugar, las tiendas son establecimientos comerciales donde se venden diversos productos y servicios para satisfacer las necesidades de la comunidad local. Estas tiendas pueden variar en tamaño y tipo, ofreciendo una amplia gama de artículos y servicios según las demandas y preferencias de los consumidores.
Pequeños comercios que ofrecen productos básicos como alimentos, bebidas, productos de limpieza y artículos de primera necesidad.
Establecimientos que venden prendas de vestir, calzado y accesorios para hombres, mujeres y niños.
Lugares donde se pueden encontrar herramientas, materiales de construcción, artículos para el hogar y jardinería.
El comercio cotidiano de Villapinzón tiene esa mezcla característica de los municipios medianos colombianos: la tienda de barrio que abre desde las seis de la mañana, el almacén de ropa y calzado en el parque principal, la ferretería que vende desde un tornillo hasta materiales para construir. Y en los últimos años, la llegada de cadenas de bajo costo que cambiaron los hábitos de compra de una parte importante de la población.
Entre los supermercados del municipio están el Almacén San Luis Coratiendas, Rapitienda, el Almacén Granadino, Autoservicio Rindemax, La Canasta, y las cadenas nacionales Ara y D1, estas últimas con un formato de descuento que ha ganado clientela rápidamente. La llegada de D1 y Ara a municipios pequeños como Villapinzón es un fenómeno económico interesante: democratiza el acceso a ciertos productos, pero también presiona los márgenes del comercio local tradicional.
En Villapinzón hay una tradición panadera que tiene más que ver con los productos de la región que con la panadería industrial. Las panaderías del municipio producen pan de trigo, pero también almojábanas, garullas, pan de bono y pan de yuca, esos productos que en Colombia tienen ese estatus de patrimonio gastronómico informal que no aparece en ningún decreto pero que todo el mundo reconoce.
Las almojábanas, especialmente, son un producto con identidad regional fuerte. La mezcla de cuajada fresca, harina de maíz y queso que las compone varía ligeramente de panadería en panadería, y en esas variaciones está parte de la identidad gastronómica del municipio. La Panadería La Especial es uno de los establecimientos más reconocidos en el municipio por sus productos.
Churros. Cortesía de Panadería la Especial.
Churros. Cortesía de Panadería la Especial.
Churros. Cortesía de Panadería la Especial.
Churros. Cortesía de Panadería la Especial.
La oferta gastronómica de Villapinzón tiene su mejor expresión los domingos de mercado, cuando la plaza se llena de puestos que ofrecen platos que en la semana solo se consiguen en las casas de las veredas. Ahí está el cuchuco con espinazo, el cocido boyacense, la sopa de haba, el sancocho de gallina criolla. Es una gastronomía que usa lo que el campo del municipio produce y que pocas veces aparece en guías de comida pero que sería injusto ignorar.
Los restaurantes del casco urbano ofrecen tanto la comida local como opciones más variadas de comida colombiana. Las pollerías, que en Colombia son restaurantes especializados en pollo asado y a la brasa, tienen clientela especialmente los fines de semana cuando llegan visitantes de Bogotá.
Allí encontrara los mejores platos típicos y nacionales los días domingos.
En un municipio donde la actividad agrícola e industrial depende del transporte, los talleres mecánicos son infraestructura esencial. El mantenimiento de los camiones que sacan la producción, de los tractores que trabajan en los cultivos y de los vehículos particulares de la comunidad mantiene varios talleres activos en el casco urbano y en los bordes de la carretera principal.
El municipio cuenta con un puesto de salud que atiende la atención primaria de la población: consultas generales, urgencias menores, vacunación, control prenatal y postnatal, manejo de enfermedades crónicas. Para casos de mayor complejidad, los habitantes del municipio tienen que desplazarse a Bogotá o a Tunja, lo que en casos de emergencia puede representar un problema real dado el tiempo de desplazamiento.
La cobertura del sistema de salud en las veredas más alejadas del casco urbano es uno de los temas que generan mayor preocupación entre la comunidad, especialmente entre los adultos mayores que viven solos en fincas retiradas.
Villapinzón tiene una red de instituciones educativas que cubre desde la primera infancia hasta la educación media. Las instituciones del casco urbano complementan su trabajo con varias sedes rurales en las veredas, siguiendo el modelo de escuela multigrado que es la realidad de la educación rural colombiana.
Las instituciones educativas del municipio son: I.E.D. Luis Antonio Escobar, Colegio Cooperativo Próspero Pinzón, Nuevo Colegio San Juan Bautista, Liceo Campestre Nuestra Señora de Guadalupe, Colegio Moderno Santo Ángel y SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje) La Normal Superior María Auxiliadora es la institución educativa más importante del municipio y tiene una función adicional que pocas personas de fuera conocen: forma a los futuros maestros de la región. Las Normales Superiores son una figura particular del sistema educativo colombiano que en muchos municipios rurales ha sido fundamental para garantizar que haya docentes capacitados en las zonas donde los profesores de las universidades no llegan.
Los servicios financieros en Villapinzón incluyen sucursales bancarias y cooperativas de ahorro y crédito que atienden tanto a los habitantes del casco urbano como a los campesinos de las veredas. Las cooperativas de crédito tienen una tradición importante en la región cundiboyacense, donde el modelo asociativo y solidario ha funcionado durante décadas para darle acceso a crédito a productores que el sistema bancario tradicional muchas veces excluye.
El acceso a financiamiento es uno de los cuellos de botella más frecuentes que mencionan los agricultores y ganaderos del municipio cuando hablan de por qué no pueden tecnificarse o expandirse: las tasas de interés del crédito agropecuario siguen siendo altas en relación con los márgenes que dejan los cultivos en años difíciles.
La institucionalidad pública del municipio está representada principalmente por la Alcaldía, que gestiona la administración local y la ejecución del Plan de Desarrollo; la Registraduría Municipal, que atiende los trámites de cédula, registros civiles y procesos electorales; la Notaría, para los trámites legales de escrituras y poderes; y la Estación de Policía, que atiende la seguridad del municipio. Para los campesinos de las veredas, el acceso a estos servicios implica desplazarse al casco urbano, lo que en días de entre semana con trabajo en el campo puede ser complicado. La ampliación de servicios digitales y la atención en horarios más flexibles son demandas recurrentes de los habitantes de las zonas rurales del municipio.
La economía de Villapinzón está en un momento de cambio que todavía no termina de definirse. El modelo tradicional —papa, ganadería, curtiembres— sigue siendo dominante, pero enfrenta presiones desde varios frentes: la volatilidad de los precios agrícolas, las exigencias ambientales sobre las curtiembres, la competencia de las cadenas comerciales sobre el comercio local, y la salida de jóvenes hacia Bogotá buscando oportunidades que el municipio todavía no ofrece. Al mismo tiempo hay señales de adaptación: la diversificación hacia frutas de exportación, la apuesta por el turismo rural, los procesos de legalización ambiental de las curtiembres, el crecimiento de la acuicultura. Son tendencias todavía pequeñas, pero apuntan a una economía que está buscando cómo renovarse sin perder lo que la define. Lo que Villapinzón tiene a favor es lo que siempre ha tenido: tierras productivas, una comunidad que sabe trabajar y que lleva generaciones aprendiendo a hacer mucho con poco, y una ubicación geográfica —a menos de dos horas de Bogotá, en el corredor hacia el norte del país— que es una ventaja real si se aprovecha bien.
Las siguientes obras constituyen el sustento histórico, económico y documental de la actividad productiva y empresarial de Villapinzón, Cundinamarca:
Alcaldía Municipal de Villapinzón. (2024). Plan de desarrollo municipal 2024-2028: Villapinzón, unidos hacemos más (Acuerdo 01 de 2024).
https://www.villapinzon-cundinamarca.gov.co
DANE. (2018). Censo Nacional de Población y Vivienda 2018: Resultados Villapinzón, Cundinamarca. Departamento Administrativo Nacional de Estadística - DANE.
https://www.dane.gov.co
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia - MADR. (2022). Estadísticas de producción agropecuaria nacional: Cultivos de papa, zanahoria y maíz.
https://www.minagricultura.gov.co
Gobernación de Cundinamarca. (2024). Plan departamental de desarrollo 2024-2028: Gobernando, más que un plan (Ordenanza 001 de 2024).
https://www.cundinamarca.gov.co
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia - MinCIT. (2021). Diagnóstico del sector cuero, calzado y marroquinería en Colombia.
https://www.mincit.gov.co
Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca - CAR. (2009). Adecuación hidráulica y recuperación ambiental río Bogotá. Memoria urbano paisajística. CAR.
https://www.car.gov.co
Bautista, L. F. (2004). Las curtiembres del corredor Villapinzón-Chocontá y el río Bogotá. Gestión y Ambiente, 7(1), 23-38.
https://www.researchgate.net/publication/237042072
Penaranda, R., & Niño, A. (2020). Producción de uchuva (Physalis peruviana L.) en Colombia: Situación actual y perspectivas de exportación. Agronomía Colombiana, 38(1), 98-112.
https://doi.org/10.15446/agron.colomb
Semana Rural. (2020, 8 de marzo). El corredor curtidor de Cundinamarca busca reconversión ambiental. Semana.
https://www.semana.com