Los habitantes de Villapinzón conservan muchos de los rasgos y costumbres de sus antepasados muiscas. Siguen utilizando las mismas tierras que sus antiguos caciques y personas comunes recorrían en sus viajes a lugares religiosos o políticos como Tunja, Ramiriquí, Sogamoso, Duitama o Bacatá. Estas tierras también presenciaron los caminos que llevaron a Bolívar y Santander hacia la libertad. Los muiscas veneraban las lagunas como algo sagrado, de donde surgían los cuerpos de sus dioses, convirtiendo el agua en un símbolo de tradiciones ancestrales.
La diversidad cultural a lo largo del territorio nacional se refleja claramente en Villapinzón, donde los residentes conservan muchos aspectos de la cultura de sus antepasados muiscas. Los campesinos continúan cultivando y produciendo las mismas papas, conocidas como "turmas", que eran el alimento preferido de los muiscas. Actualmente, este producto tiene una fuerte presencia, ya que se industrializa en el centro de acopio del municipio y se distribuye a diferentes regiones
Vestigios lingüísticos: Los nombres que hablan del pasado
Muchos nombres de veredas y sitios en Villapinzón vienen de raíces chibchas o caribes (mezcla de culturas indígenas). Esto muestra cómo los muiscas nombraban el territorio según su visión del mundo: cerros, aguas, labores y elementos sagrados. Según Pablo Sánchez, "hoy, el lenguaje es común a todos y nadie en verdad se detiene a pensar en que somos una mezcla de sangre, chibcha y caribe" (Hato Viejo 'Villapinzón', p. 10).
Ejemplos específicos de etimologías:
Chigualá: "CHI, nuestro. -GUA, cerro, pez, monte, sierra. -LA, denota posesión. O también CHIGUA, ventana, -LA, posesivo. Puede traducirse así: nuestro cerro, nuestra ventana o nuestro monte" (Hato Viejo 'Villapinzón', p. 43; similar en Villapinzón, cuna del río Bogotá, p. 74).
Suatama: "SUA, día, sol. -TA, labranza, comarca, dominio, propiedad, espacio. -AMA, tierra o región. Quiere decir tierra del sol, dominio del sol o región del dominio del sol" (Hato Viejo 'Villapinzón', p. 42; Villapinzón, cuna del río Bogotá, p. 74).
Bosavita: "BOSA, dos, alrededor. -VITA, punta. Quiere decir dos puntas o cerros redondos (por los cerros redondos que hay allí)" (Hato Viejo 'Villapinzón', p. 43; Villapinzón, cuna del río Bogotá, p. 74).
Quincha: "QUIN, lecho (de Quyny). -CHA, varón, fuerte, macho. Puede traducirse por lecho del varón" (Hato Viejo 'Villapinzón', p. 44; Villapinzón, cuna del río Bogotá, p. 74).
Guangüita: "GUAN, de GUANE, aliso o cerro, monte (de GUA). -GUI, esposa, casa, casa de la esposa u hogar. -TA, labranza, dominio, región, propiedad, espacio, tierra. Podrá traducirse por casa de la esposa, monte del dominio de la esposa, cerro de propiedad de la casa o de la esposa" (Hato Viejo 'Villapinzón', p. 43; Villapinzón, cuna del río Bogotá, p. 74).
El único objeto indígena documentado en Villapinzón es un "aza antropomorfa" (mango de olla con forma humana). "En Villapinzón se han encontrado también trabajos de los indígenas que revelan bastante gusto artístico y una perfección maravillosa en la modelación precisa de diversas figuras. En la fracción de Bosabita, al derrumbe de una roca en el sitio de 'Piedragorda', mirando hacia la Laguna del Valle, fue hallada una aza o antropomorfa muy perfecta que debió formar parte de alguna buena olla o recipiente. La roca tiene algunas cavidades que parecen hechas a cincel en una forma que demuestra el intensísimo trabajo ejecutado dentro de las hendiduras de la misma roca. Solamente al derrumbarse parte de la roca pudo verse el trabajo allí hecho por los aborígenes, aunque la roca derrumbada quedó reducida a nada pues estaba en la cima de una peña, casi vertical. El aza encontrada allí al quemarse totalmente el monte que rodeaba la roca, y que fue lo único hallado al derrumbarse la peña, es propiedad nuestra y única obra indígena que se ha encontrado en Villapinzón" (Hato Viejo 'Villapinzón', p. 39; texto casi idéntico en Villapinzón, cuna del río Bogotá, p. 73).
En Villapinzón, se pueden encontrar petroglifos que datan de la época precolombina, dejados por la cultura Muisca. Estos petroglifos son registros valiosos de la actividad humana y la cosmovisión de los antiguos habitantes de la región.
Los petroglifos muiscas en Villapinzón suelen estar tallados en rocas naturales, y representan una variedad de símbolos y figuras que reflejan aspectos de la vida cotidiana, la religión, la astronomía y la mitología de los Muiscas. Algunos de estos grabados muestran figuras humanas, animales, formas geométricas, así como representaciones de eventos ceremoniales o rituales importantes para la cultura muisca.
Estos petroglifos son de gran importancia arqueológica y cultural, ya que proporcionan información invaluable sobre la historia y el legado de los Muiscas en la región de Villapinzón. Además, son un testimonio tangible de la creatividad y habilidades técnicas de esta antigua civilización.
La preservación y protección de estos petroglifos es fundamental para garantizar su conservación a largo plazo y su acceso para futuras generaciones, así como para promover la comprensión y apreciación de la rica herencia cultural de Villapinzón y de Colombia en general.
Tallado en roca arenosa, según relatos es el útero de una mujer en relación a las montañas que hay en los lados donde se encuentra este petroglifo. Fotografía tomada por Gabriel Fernandez (2024).
Tallado en roca arenosa, Fotografía tomada por Gabriel Fernandez (2024).
Este territorio fue habitado por muiscas y chibchas mucho antes de la llegada de los españoles. En 1974, en una finca se encontró parte de un entierro indígena: trabajos en barro, azabaches y otros objetos que evidencian asentamiento humano en la zona. En la vereda de Chingacio también se encontraron cantidades de entierros indígenas.
Para los muiscas, la riqueza no era el oro: era el agua. Le tenían culto profundo al agua y a la caza. Villapinzón tenía las condiciones perfectas: buenas tierras y bastante agua. Eso explica por qué los asentamientos fueron tan numerosos en esta región. Don Rubén señala además que la identidad cultural y comercial del municipio sigue estando más ligada a Boyacá que al resto de Cundinamarca, herencia directa de que estas tierras formaban parte de la provincia de Márquez y sus habitantes eran, en esencia, boyacenses.
Las siguientes obras constituyen el sustento histórico y documental de Villapinzón, Cundinamarca:
Sánchez, P. (2024). Hato Viejo 'Villapinzón'. Fundación Villapinzón.
(Referencia histórica sobre la fundación de Villapinzón y su contexto cultural, mencionando los primeros asentamientos y tradiciones indígenas, como el culto al agua de los muiscas).
Sánchez, P. (2024). Villapinzón, cuna del río Bogotá. Editorial Cundinamarca.
(Documentación sobre los vestigios arqueológicos en la región, incluidos los petroglifos muiscas, y los nombres de las veredas derivadas de lenguas chibchas).
Gobernación de Cundinamarca. (2024). La conservación de petroglifos muiscas en Villapinzón.
(Información oficial sobre la protección y preservación de los petroglifos en la región, incluyendo el hallazgo de la "aza antropomorfa" y la importancia cultural de estos vestigios).
Entrevistas con los abuelos de Villapinzón. (2024). Relatos de los orígenes agrícolas y tradiciones muiscas. (Entrevistas en audio, archivo privado).
(Recopilación de entrevistas con los abuelos de la región sobre las prácticas agrícolas tradicionales y la conexión con las costumbres ancestrales muiscas).