Turismo de naturaleza en Villapinzón: senderismo en el Páramo de Guacheneque, avistamiento de aves, cascadas y ecoturismo a 2 horas de Bogotá, Cundinamarca. Villapinzón es un destino de naturaleza que espera ser descubierto por los viajeros colombianos. A menos de dos horas de Bogotá por la vía al Llano, el Páramo de Guacheneque ofrece senderismo entre frailejones, avistamiento de aves endémicas, fotografía de paisajes de altiplano y una conexión genuina con la naturaleza que pocas regiones de Colombia pueden ofrecer. Sus cascadas, lagunas y caminos ancestrales son una invitación abierta a quienes buscan reconectarse con la tierra.
¿Qué hay para hacer en Villapinzón? Villapinzón, Cundinamarca, ofrece a sus visitantes una amplia oferta de turismo de naturaleza, articulada al páramo de Guacheneque y al nacimiento del rio Bogotá (ProColombia, [ano]; Alcaldia de Villapinzon, 2020).
Le muestro todo lo que hay para conocer y visitar.
Pozo de la nutria.
Laguna, mapa de Colombia.
Laguna del Valle.
Piedra del diablo.
Altamira.
Peña Sanabria.
Estación del tren La Nevera.
Túnel del tren.
Piedra del indio piel roja.
Piedra Ventana.
Alto de la Calavera.
Caverna de las iglesias.
Laguna del Alcaparro.
Mirador Las Antenas
Desde las profundidades de la tierra, como si la naturaleza deseara proteger sus aguas entre una exuberante vegetación de páramo, surge el río Funza o Bogotá. Silencioso y oculto, recorre varios kilómetros hasta emerger por primera vez en forma de cascada, en un lugar conocido como el Pozo de la Nutria. El Pozo de la Nutria es, técnicamente, el punto exacto donde el agua del páramo de Guacheneque —luego de pasar por la Laguna del Valle y la Laguna del Mapa— toma por primera vez la forma de río. Para quien conoce el río Bogotá solo por su tramo urbano —gris, contaminado, con décadas de problemas ambientales— ver este pozo de agua cristalina produce algo parecido al asombro. El nombre viene de los mamíferos que habitaban estas aguas: la nutria neotropical (Lontra longicaudis), especie hoy en categoría vulnerable a la extinción. Los habitantes más viejos de la zona todavía recuerdan haberlas visto. Vidal González, el legendario guardabosques del páramo durante más de dos décadas, relata haber visto nutrias nadando y cazando truchas en este pozo cuando era niño.
Datos técnicos de la cascada
Altura de la caída: 17 metros de caída libre de aguas cristalinas
Altitud del sitio: entre 3.200 y 3.440 m.s.n.m.
Sendero de acceso: camino real empedrado, 900 metros de recorrido, dificultad media (30 minutos aproximadamente)
El pozo tiene fondo visible, con musgo y rocas de color naranja —un detalle que quienes lo han visitado no olvidan
Torre de avistamiento de aves: estructura elevada a 2,50 metros con amplia vista, sin perturbar a las especies
La cascada tiene más caudal en temporadas de lluvia (abril–mayo y octubre–noviembre)
Para cerrar el circuito completo del páramo se hace por un ascenso empinado desde el pozo hasta el Mirador del Indio, uno de los puntos más majestuosos del recorrido. Este tramo requiere elementos de protección y exige mayor condición física que el resto del sendero.
'Sorprende a quienes visitan el famoso Pozo de la Nutria ver que de allí brotan aguas tan puras y cristalinas, difícil de creer al pensar en el estado actual del río.' — Bluradio. La cascada tiene más agua y fuerza en temporada de lluvias, pero el sendero puede volverse resbaladizo; en temporada seca el agua baja más despacio pero el camino es más seguro.
La Laguna del Valle es el punto de partida de todo. Aquí nace el río Bogotá —llamado río Funza por los muiscas— a 3.250 metros sobre el nivel del mar. Es el primer cuerpo de agua de la cadena de tres lagunas interconectadas que dan origen a uno de los ríos más importantes del centro de Colombia.
Se llamó durante siglos Laguna de Güacheneque. Guacheneque, en lengua muisca, significa 'mujer brava' o 'india airada' —una descripción que encaja con la personalidad que los habitantes locales le atribuyen a estas aguas. La tradición oral cuenta que la laguna era tan grande y poderosa que sus bramidos asustaban a los campesinos que se acercaban, y que en el siglo XIX el cura de Villapinzón recomendó bañar sus orillas con sal virgen de Nemocón para cortar su encanto. Según el guardabosques Vidal González, fue ese ritual el que hizo que la gran laguna se dividiera en los dos cuerpos de agua que hoy existen: la Laguna del Valle y la Laguna del Mapa.
Los muiscas consideraban este lugar sagrado —un sitio de pagamentos y rituales, protegido por un hechizo: quien afectara la laguna, decía la tradición, sería perseguido por ella. En el páramo también vive el 'Quicacuy', un espíritu viejo con bastón de oro que adopta diversas formas y cuida los tesoros enterrados cerca del nacimiento.
Qué esperar
Sendero apto para actividades contemplativas, con miradores y zonas de descanso
Binoculares fijos instalados que permiten ver el valle del nacimiento del río
Vegetación exclusiva de páramo: frailejones centenarios, bromelias, quiches, pajonales y cojines de musgo
El agua del río tiene aquí menos de 10 metros de ancho; difícil imaginar los 380 kilómetros que le esperan
Este es el punto de inicio de la ruta completa del páramo. Desde aquí el río Bogotá baja 11 kilómetros cristalino hasta el casco urbano de Villapinzón —los únicos 11 kilómetros limpios antes de que llegue a las curtiembres del municipio y al resto de su recorrido contaminado.
El segundo cuerpo de agua en la cadena del nacimiento del río Bogotá. La Laguna del Mapa recibe las aguas de la Laguna del Valle y las conduce hacia el Pozo de la Nutria. Su nombre no es una exageración turística: la laguna tiene literalmente la forma del mapa de Colombia, y eso se puede verificar desde el mirador. Según la leyenda local, la Laguna del Mapa surgió cuando la gran Laguna de Guacheneque se dividió por el ritual de la sal. Esta fragmentación es parte de la historia oral que Vidal González ha transmitido a su hijo y que hoy los guías locales cuentan a los visitantes. Al lado de la laguna existe un pequeño bosque de pinos —especie introducida por los españoles y nociva para los páramos, ya que un solo pino puede consumir hasta 150 litros de agua por día.
Cómo verla
Acceso desde un mirador sobre la vía que de Villapinzón conduce a Úmbita — sin necesidad de hacer la caminata completa del páramo
Desde el mirador se ve la laguna completa, con su forma inconfundible rodeada de cojines de páramo
El mirador está señalizado y es de fácil acceso; ideal para personas con movilidad reducida o quienes no pueden hacer la caminata completa
Es parte de la ruta del nacimiento del río Bogotá; quienes hacen el recorrido completo pasan por aquí como parada intermedia
La transparencia del agua de la laguna es tal que el fondo —cubierto de algas y musgos— es visible desde la orilla. En días despejados, el reflejo del cielo andino sobre la superficie es uno de los mejores argumentos fotográficos de todo el páramo.
La historia de esta piedra la narró por primera vez, en forma documentada, un habitante local llamado Ascención Cárdenas, y la Fundación ArtsCollegium la registró: los habitantes de Hatoviejo —el nombre antiguo de Villapinzón— hacían sus romerías hacia la Virgen de Chiquinquirá, y el diablo decidió impedirlo. Hizo una apuesta: antes de que cantara el gallo a medianoche, terminaría de construir un muro de piedra en la vereda de Guangüita. Estuvo acarreando rocas enormes desde lugares distantes toda la noche. Cuando el gallo cantó, le faltaba solo la última piedra —venía con ella a unos dos kilómetros del pueblo, sobre la quebrada de Quincha— y tuvo que soltarla y huir.
Varios pobladores han contado que al pasar por el lugar de noche sienten una presencia, y que algunos han visto a un hombre vestido de negro caminando sobre la piedra. Independientemente de lo que uno crea al respecto, la roca tiene una presencia física imponente en medio del paisaje, y la historia que carga es uno de los mejores ejemplos de tradición oral que conserva el municipio.
Ubicación: Vereda de la Merced, al este del casco urbano de Villapinzón, sobre la quebrada de Quincha.
Ubicación: Vereda Quincha, Villapinzón, Cundinamarca, Colombia.
Descripción: Formación rocosa que se destaca por su tamaño y las leyendas locales que la rodean. Se dice que el diablo dejó la piedra como parte de una construcción fallida para impedir las romerías a la Virgen de Chiquinquirá.
Acceso: Se encuentra fuera de la zona urbana de Villapinzón, accesible a través de caminos rurales. No cuenta con infraestructura turística formal.
Atractivo: La piedra es conocida por las marcas que, según la leyenda, son huellas del diablo. Es un lugar que atrae tanto por su misterio como por su vínculo cultural con las tradiciones orales locales.
Este es uno de los sitios más populares entre visitantes que buscan turismo de misterio. Si se planea ir en las noches, llevar linterna y no ir solos —el camino rural tiene pasos sin iluminación.
Altamira es el punto desde donde se ve Villapinzón de una manera que no es posible desde adentro del pueblo. Está en altura, y desde ahí el municipio aparece como un mapa: el casco urbano, los valles que lo rodean, las montañas que lo enmarcan. Hay una capilla pequeña en el lugar, lo cual le da a la parada una dimensión adicional para quienes quieren tomarse un momento de quietud.
Las Terrazas de Altamira son el espacio acondicionado alrededor de ese punto, con zonas para sentarse, caminar y ver el paisaje sin necesidad de seguir subiendo. Son una parada práctica para quienes van con niños o con personas que no pueden hacer caminatas largas pero quieren igualmente una vista panorámica del municipio.
Acceso: caminos rurales desde el casco urbano de Villapinzón que pueden ser transitados a pie o en vehículo según las condiciones del terreno; no existe infraestructura turística formal.
Característica principal: punto elevado con vista panorámica del municipio y paisaje circundante, utilizado para fotografía, contemplación del paisaje y actividades recreativas ligeras.
Condiciones de visita: sitio abierto, sin senderos técnicos señalizados ni instalaciones de servicios turísticos desarrollados (baños, miradores construidos, áreas de descanso).
El lugar funciona mejor en mañanas despejadas, cuando la luz del sol ilumina las montañas desde el lado correcto. Llegar antes de las 10 am aumenta las posibilidades de un cielo limpio.
Peña Sanabria tiene su propia mitología local. La historia cuenta que dos campesinos quisieron comprobar si era cierto que cada siete años, el viernes santo, la peña se abría. Según el guión de mitos y leyendas del municipio, los dos amigos lograron entrar cuando la peña se abrió, encontraron oro adentro y se proclamaron ricos —pero la peña se cerró y los dejó atrapados, convirtiéndolos en oro. También circula la versión de que se escucha llorar un bebé a la medianoche en el lugar. Y hay quienes dicen que adentro hay un tesoro que nadie ha podido sacar.
Más allá de las leyendas, Peña Sanabria es una formación rocosa en un entorno montañoso que ofrece buenas vistas de la región. El terreno accidentado alrededor tiene su propio atractivo para quienes disfrutan de caminatas con algo de dificultad. Es un lugar que funciona bien en combinación con otros puntos naturales de la zona.
Ubicación: Zona rural del municipio de Villapinzón, Cundinamarca, Colombia.
Tipo de lugar: Formación rocosa y mirador natural con vista panorámica del paisaje andino y partes del territorio local.
Coordenadas aproximadas:
Latitud: 5.228 - Longitud: -73.5937
Acceso: A través de caminos rurales con un sendero en ascenso; se recomienda calzado adecuado y condición física moderada, ya que el trayecto tiene pendiente.
Características del sitio: Es un mirador natural elevado que permite una amplia vista del paisaje montañoso, cultivos y zonas periféricas de Villapinzón. Se le asocian relatos tradicionales y leyendas locales.
Estado de infraestructura: No cuenta con senderos técnicos formalizados ni servicios turísticos desarrollados (no hay señalización oficial ni puntos de descanso estructurados).
Acceso: Se llega a través de la vía que conduce desde el sector urbano hacia la zona rural de Salitre, un trayecto frecuentado para actividades de senderismo y observación de paisajes
En febrero de 1929 llegó a Villapinzón la primera locomotora del Ferrocarril del Nordeste, con el General Eduardo Briceño como gerente. Esa línea buscaba conectar Cundinamarca con Boyacá, y Villapinzón era un punto de paso obligado. La Estación La Nevera fue una de las instalaciones de esa red. Su nombre —la Nevera— probablemente se debe al clima del sector: esa parte del municipio es especialmente fría incluso para los estándares de una zona que ya de por sí está cerca de los 2.800 metros de altura.
El ferrocarril dejó de operar hace décadas, pero la estación sigue siendo un referente físico de ese período. Es el tipo de lugar que habla sin necesidad de explicaciones: la arquitectura, los materiales, las proporciones del edificio cuentan una historia de movilidad, comercio y desarrollo regional del siglo XX.
Nombre del sitio: Estación del Tren La Nevera
Tipo de lugar: Estación de ferrocarril histórica en desuso del sistema ferroviario regional.
Ubicación: Vereda Chinquira, municipio de Villapinzón, Cundinamarca, Colombia.
Coordenadas geográficas:
Latitud: 5.27463° N - Longitud: -73.56621° O
Altitud aproximada: Alrededor de 2.700 a 2.800 metros sobre el nivel del mar, coincidiendo con la topografía elevada característica del municipio de Villapinzón.
Acceso y condiciones: La estación se encuentra junto a la antigua vía férrea y cerca de otros vestigios ferroviarios como el Túnel del Tren. El acceso es a través de caminos rurales sin infraestructura turística formal.
Características del sitio: Se trata de una estación histórica perteneciente a la antigua red de ferrocarriles de la Sabana, usada en el pasado para transporte de pasajeros y carga. Actualmente es un punto de interés patrimonial para quienes visitan zonas rurales, junto con el túnel ferroviario cercano.
Para quienes se interesan por la historia del transporte en Colombia —un capítulo fascinante y poco conocido— este es un destino de primera línea. Se puede combinar con la visita al Túnel del Tren para completar la historia ferroviaria del municipio.
El Ferrocarril del Nordeste que llegó a Villapinzón en 1929 no solo necesitaba estaciones: necesitaba sortear las montañas de la cordillera Oriental. El Túnel del Tren es la respuesta que los ingenieros de la época construyeron para resolver ese problema. No es una obra menor. Perforar una montaña a principios del siglo XX, en condiciones de construcción muy diferentes a las actuales, exigía tiempo, mano de obra y una logística considerable.
Hoy el túnel no tiene trenes. Pero la estructura está ahí, con su boca de entrada que invita a detenerse y entender la escala de lo que se hizo. Es uno de esos lugares que no necesitan explicación elaborada para resultar interesantes: uno se para frente a él, mira hacia adentro, y entiende que esto costó mucho construirlo. El municipio lo tiene como parte de su patrimonio histórico y es una parada frecuente en los recorridos rurales de la zona norte.
Ubicación: Zona rural del municipio de Villapinzón, Cundinamarca, Colombia, cerca de la Estación del Tren La Nevera.
Coordenadas geográficas aproximadas: 5.28205° N, -73.5676° O.
Altitud estimada del túnel y entorno: alrededor de 2.840 metros sobre el nivel del mar según rutas y referencias topográficas locales.
Tipo de lugar: Túnel ferroviario histórico perteneciente a la antigua infraestructura del Ferrocarril del Nordeste que atravesaba la región.
Acceso: Se accede caminando por la vía rural desde la Estación La Nevera o por caminos de herradura utilizados en rutas de senderismo locales; no hay infraestructura turística formal de servicios.
Características: Es un vestigio del sistema ferroviario histórico de la Sabana que servía a la región para transporte de carga y conectividad interregional. Actualmente es un punto de interés patrimonial y recreativo en rutas de senderismo que combinan historia con paisaje natural.
Como una enigmática esfinge de piedra, los viajeros contemplan con asombro esta imponente figura con semblante de simio, situada a lo largo de la carretera que lleva al Parque Nacional y conocida por los lugareños como la Piedra del Indio Piel Roja. Este lugar también ofrece una de las vistas más majestuosas de todo el municipio. El territorio que hoy es Villapinzón fue zona muisca. La Piedra del Indio Piel Roja guarda, en su nombre y en la tradición oral que la rodea, esa memoria de ocupación ancestral: un punto de encuentro, un lugar de referencia, un espacio que las comunidades indígenas que habitaron estas montañas usaron de maneras que hoy apenas se recuerdan a través de las historias.
Como lugar físico, la piedra está en un entorno con senderos naturales que permiten explorar el paisaje circundante. La flora nativa de la zona, que incluye especies propias del bosque alto andino y del páramo bajo, es visible en el camino. Para quienes viajan con interés en la historia precolombina de la región, este sitio ofrece un contacto más tangible que una placa en un museo: es el territorio mismo donde ocurrieron las cosas.
Ubicación: Vereda Soatama, en el municipio de Villapinzón, Cundinamarca, Colombia.
Tipo de lugar: Formación rocosa natural destacada por su estructura y apariencia que evoca un rostro o figura llamativa.
Descripción: Monolito rocoso conocido popularmente como Piedra del Indio Piel Roja, que llama la atención de quienes transitan la vía que conecta Villapinzón con zonas rurales cercanas debido a su forma y presencia en el paisaje. El nombre se asocia a la semejanza de rasgos que algunos visitantes identifican en la piedra.
Acceso: Se accede por caminos rurales desde el casco urbano hacia la vereda Soatama; no cuenta con senderos técnicos formalizados ni infraestructura turística instalada.
Atractivo: Punto de interés visual y fotográfico dentro de rutas rurales de Villapinzón, con valor paisajístico y cultural para visitantes interesados en formaciones rocosas singulares del territorio.
En la parte de arriba, diferentes tomas fotográficas desde dron. Autor. Gabriel Fernandez Monroy. A la derecha videos reel y video largo.
La Piedra Ventana tiene una particularidad geológica concreta: la erosión creó en la roca una abertura natural que funciona como un marco. Desde adentro de esa abertura se ve el valle de Villapinzón, el río en algunos tramos, y las montañas al fondo. Es el tipo de encuadre que la naturaleza produce sin intención y que resulta difícil de mejorar artificialmente.
El lugar es popular entre fotógrafos, y con razón: la combinación de la roca en primer plano y el paisaje al fondo da imágenes que funcionan bien. Pero no hace falta tener cámara para disfrutar la vista. La caminata hasta llegar es agradable, el entorno es tranquilo, y hay suficientes puntos donde sentarse un rato sin apurarse.
Ubicación: Zona rural cerca de Villapinzón, departamento de Cundinamarca, Colombia. La Piedra Ventana se ubica en una de las partes más altas del municipio y se reconoce como una formación rocosa característica del paisaje.
Tipo de lugar: Formación rocosa natural sobresaliente con una abertura o ventana geológica entre las rocas, lo que da origen a su nombre.
Coordenadas geográficas aproximadas: Latitud: 5.1781° - Longitud: -73.5587°
Altitud estimada: La zona general donde se encuentra la Piedra Ventana está en el rango alto de la topografía de Villapinzón, que se sitúa alrededor de los 2.700 a 3.000 metros sobre el nivel del mar, acorde con la altitud característica del territorio.
Acceso: Se accede por caminos rurales hacia el área elevada; el sitio no cuenta con infraestructura turística formalizada como senderos señalizados o servicios.
Atractivo: Punto de interés visual y natural, valorado por viajeros y locales por su forma singular y las vistas del paisaje montañoso circundante.
En la parte de arriba, diferentes tomas fotográficas desde dron. Autor. Gabriel Fernandez Monroy.
A la derecha videos reel y video largo.
El páramo de Guacheneque, del que el Alto de la Calavera forma parte, está protegido desde 1999 como Reserva Forestal Protectora Nacimiento del Río Bogotá. El área total de la reserva es de alrededor de 9.000–10.000 hectáreas. El Alto de la Calavera es uno de los puntos más elevados dentro de esa reserva, alcanzando más de 3.440 metros, lo que significa que desde ahí se puede ver el páramo en su versión más amplia: el horizonte de frailejones, las lagunas más abajo, y en días claros, las cimas de otros cerros de la cordillera.
El ecosistema de páramo cambia cuando uno está dentro de él. El aire es diferente, la vegetación no se parece a nada de zonas más bajas, y el clima puede cambiar en minutos. Los frailejones —esas plantas que absorben la humedad de la niebla y alimentan los nacimientos de agua— están en todas partes. Subir al alto con un guía local permite entender mejor lo que se está viendo.
La Caverna de las Iglesias está en una zona de bosque de niebla, ese ecosistema de transición entre el páramo y el bosque andino donde la humedad es constante y la vegetación es densa, oscura, llena de musgos y helechos. El nombre sugiere que en algún momento fue usada como espacio ceremonial o de refugio.
Las comunidades indígenas que habitaron esta región usaban las cuevas y cavernas de la cordillera como puntos de referencia espiritual y práctica. La Caverna de las Iglesias es, en ese sentido, un lugar con capas: la geológica, que cuenta millones de años; la histórica, que cuenta siglos; y la natural, que cuenta el presente a través de las especies que viven adentro y alrededor. Es un destino para quienes quieren algo fuera de lo ordinario.
En Villapinzon el agua no se agota esta queda en la vereda Soatama. La Laguna del Alcaparro es un cuerpo de agua conocido por los habiatantes de la vereda pero poco conocido por los Villapinzonenses, lo cual tiene dos consecuencias directas: el entorno está mejor conservado y hay menos gente. Para quienes buscan exactamente eso —naturaleza sin la presión del turismo masivo— es una ventaja considerable.
El agua es transparente, el fondo visible. El entorno de páramo y bosque andino alberga aves que no se ven fácilmente en zonas intervenidas. No hay infraestructura turística elaborada en el lugar: no hay señalización cada diez metros, no hay tiendas de souvenirs, no hay ruido artificial. Es un destino para personas que saben estar en un lugar sin necesitar que el lugar les explique qué sentir.
Laguna del Alcaparro – Soatama, Villapinzón
Ubicación: Vereda Soatama, municipio de Villapinzón, Cundinamarca, Colombia.
Tipo de lugar: Laguna de origen natural ubicada en el ecosistema de páramo de la región.
Altitud estimada: La laguna se encuentra a una altitud de aproximadamente 3.000 metros sobre el nivel del mar, en una zona de montaña con características típicas de los páramos andinos.
Acceso: Se puede acceder mediante caminos rurales que parten desde el centro de Villapinzón o desde la vereda Soatama, pero el trayecto es mayormente a pie, ya que no hay infraestructura turística formalizada.
Atractivo: El lugar es un excelente punto de interés para aquellos interesados en el ecoturismo y en la observación de paisajes naturales, típicos de los ecosistemas de páramo, con la laguna sirviendo como un lugar para la fotografía y el disfrute de la naturaleza.
Por su menor afluencia, la Laguna del Alcaparro es especialmente recomendada para avistamiento de aves. Llevar binoculares y llegar temprano en la mañana maximiza las posibilidades de ver especies difíciles.
A unos 50 metros del Pozo de la Nutria, se encuentra una pequeña cascada doble que, con sus 5 metros de caída, ofrece una vista tranquila y serena. El agua fluye suavemente, rodeada de vegetación frondosa y un paisaje montañoso que invita a detenerse y disfrutar de la calma. Este rincón de la naturaleza es perfecto para quienes buscan escapar del bullicio y conectarse con la serenidad del entorno.
En los páramos de Villapinzón, en tiempos pasados, solían habitar varios osos de anteojos, y la memoria de estos animales sigue viva en la región. El paraje donde se encuentra esta cascada, que emana su agua cristalina desde la Laguna del Valle, fue bautizado como El Pozo del Oso en honor a estos majestuosos seres. Además, una piedra con una cavidad que recuerda el rostro de estos osos recibió el nombre de Pozo del Oso. Es un lugar lleno de historia y magia, que conecta el presente con el pasado de la fauna que alguna vez habitó la región.
Los antiguos habitantes decían que, durante los veranos, se podía ver a los osos acercándose a la cascada para bañarse y refrescarse. Aunque ahora es más difícil encontrar uno, la leyenda sigue viva, dando a este sitio un toque especial y un profundo sentido de conexión con la naturaleza.
Ubicación: A unos 50 metros del Pozo de la Nutria, en la ruta hacia este sitio, en el municipio de Villapinzón, Cundinamarca, Colombia.
Tipo de lugar: Cascada natural de 5 metros de altura con caída de agua pequeña, ideal para fotografía y observación de la naturaleza.
Acceso: El sitio es accesible a pie desde el Pozo de la Nutria, siendo parte de un recorrido turístico natural.
Atractivo adicional: Según las leyendas locales, los antiguos habitantes de la región decían que, durante las temporadas de verano, se podían ver osos bañándose en la cascada, lo que le da un toque místico y cultural a este lugar.
Características: La cascada doble se encuentra en un entorno natural de páramo, rodeada de vegetación exuberante y un paisaje montañoso que enriquece la experiencia del visitante.
Sobre la vía Villapinzón–Úmbita, en la vereda La Merced, se encuentra el Mirador El Alto de las Antenas, uno de los puntos más altos y con mejor vista de la zona.
Este lugar debe su nombre a que allí funcionaron durante muchos años las antiguas antenas de televisión del municipio de Villapinzón. Desde este alto, a más de 3.300 metros de altura, se obtiene una impresionante vista panorámica 360°.
En días claros es posible contemplar:
Las montañas de Boyacá al oriente.
El municipio de Chocontá y gran parte del altiplano cundiboyacense.
Los valles, fincas y páramos que rodean Villapinzón
Es un mirador natural, sin mucha infraestructura, ideal para quienes buscan apreciar el paisaje en silencio y tomar fotografías espectaculares. El viento fuerte y el aire frío típico del páramo alto acompañan la experiencia, recordando que uno está realmente en la cima de la región.
Ubicación: sobre la vía Villapinzón–Úmbita, en el sector donde antiguamente estaban las antenas de televisión.
Tipo de lugar: mirador natural de montaña.
Altitud estimada del sector: entre 3.300 y 3.355 m.s.n.m., tomando como referencia rutas georreferenciadas del corredor Villapinzón–Úmbita que registran altitudes máximas de 3.323 m y 3.355 m.
Acceso: por carretera rural y puntos de ascenso cercanos a la vía principal.
Atractivo principal: vista panorámica del paisaje montañoso y del entorno rural de Villapinzón.
Recomendación: Ir preferiblemente en la mañana o al atardecer cuando la visibilidad es mejor. Lleva abrigo, ya que arriba siempre hace frío.
Un lugar sencillo pero con una de las mejores vistas de la zona. Perfecto para desconectar y disfrutar de la grandeza del paisaje cundiboyacense.
Las siguientes obras constituyen el sustento histórico, económico y documental de la actividad productiva y empresarial de Villapinzón, Cundinamarca:
Alcaldía Municipal de Villapinzón. (2024). Plan de desarrollo municipal 2024-2028: Villapinzón, unidos hacemos más (Acuerdo 01 de 2024).
https://www.villapinzon-cundinamarca.gov.co
DANE. (2018). Censo Nacional de Población y Vivienda 2018: Resultados Villapinzón, Cundinamarca. Departamento Administrativo Nacional de Estadística - DANE.
https://www.dane.gov.co
Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia - MADR. (2022). Estadísticas de producción agropecuaria nacional: Cultivos de papa, zanahoria y maíz.
https://www.minagricultura.gov.co
Gobernación de Cundinamarca. (2024). Plan departamental de desarrollo 2024-2028: Gobernando, más que un plan (Ordenanza 001 de 2024).
https://www.cundinamarca.gov.co
Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia - MinCIT. (2021). Diagnóstico del sector cuero, calzado y marroquinería en Colombia.
https://www.mincit.gov.co
Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca - CAR. (2009). Adecuación hidráulica y recuperación ambiental río Bogotá. Memoria urbano paisajística. CAR.
https://www.car.gov.co
Bautista, L. F. (2004). Las curtiembres del corredor Villapinzón-Chocontá y el río Bogotá. Gestión y Ambiente, 7(1), 23-38.
https://www.researchgate.net/publication/237042072
Penaranda, R., & Niño, A. (2020). Producción de uchuva (Physalis peruviana L.) en Colombia: Situación actual y perspectivas de exportación. Agronomía Colombiana, 38(1), 98-112.
https://doi.org/10.15446/agron.colomb
Semana Rural. (2020, 8 de marzo). El corredor curtidor de Cundinamarca busca reconversión ambiental. Semana.
https://www.semana.com